Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | AL CONTRATAQUE

El día en que la televisión miró al futuro

En los telediarios (TD) se suelen suceder malas noticias, desastres y temas políticos durante gran parte de su tiempo (el TD de la noche de una conocida cadena suele emplear 20 minutos exclusivamente sobre el tema político del día, llenado su tiempo con opiniones del presentador en vez de con informaciones). No son un reflejo de la realidad sino de la anormalidad, son un foco que decide dónde iluminar y un filtro que selecciona cómo nos lo muestra.

Sin embargo, la pasada semana el TD 2 de La 1 dirigido por Pepa Bueno rompió esa tendencia. Ella misma presentó un especial espectacular sobre las luces y sombras de la inteligencia artificial (IA) durante 22 minutos.

La IA ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en el motor que rediseña nuestra realidad. Ante la magnitud de un cambio tecnológico que avanza a velocidades difíciles de digerir, la televisión pública apostó por el análisis pausado y la profundidad. El informativo no fue un telediario al uso: se estructuró como un gran reportaje donde la tecnología se analizó desde el humanismo. Pepa Bueno condujo a la audiencia a través de un viaje que eludió los catastrofismos apocalípticos, pero esquivó el entusiasmo ingenuo.

El núcleo del especial fueron las personas. ¿Cómo afecta la IA al mercado laboral? ¿Qué ocurre con la propiedad intelectual y la creación artística? ¿Cómo proteger la verdad en la era de los deepfakes y la desinformación masiva? Y logró hacer accesibles conceptos complejos como el machine learning o la IA generativa. «La inteligencia artificial es un espejo de nuestra sociedad; si la alimentamos con nuestros prejuicios, automatizaremos la discriminación a escala global», se advirtió durante el especial, sintetizando uno de los grandes retos éticos del siglo XXI.

El continente estuvo a la altura del contenido. El TD 2 utilizó realidad aumentada y la escenografía virtual para hacer visible lo invisible. Sin embargo, el despliegue técnico no eclipsó el verdadero valor del especial: el periodismo de servicio público. En un ecosistema mediático saturado de ruido y clics fáciles, que Pepa Bueno y el equipo de informativos dedicaran un espacio de máxima audiencia a la pedagogía tecnológica es un síntoma de salud democrática.

Quedó un tema apasionante por abordar cuyos avances son poco conocidos: la conexión de IA y neurociencia; de la IA y el cerebro. En este campo se están invirtiendo cantidades ingentes de dinero por dos empresas, una de ellas de Elon Musk, con resultados como leer información que guardamos en nuestra mente y traducirla en palabras, imágenes o sonidos. En mi novela Memorias en la Nube abordo el futuro que nos puede esperar si no nos concienciamos de que hay que reconocer derechos fundamentales que impidan malos usos como los que presento en la novela; usos que parecen loables, pero que fácilmente pueden ser terribles.

El avance desbocado de la IA transformará nuestro empleo, educación y ocio; pero la última palabra sobre cómo queremos que moldee nuestras vidas sigue siendo de los humanos. No dejemos que lo hagan los dueños de las grandes tecnológicas. Tomemos consciencia de que la sociedad ha de coger el timón del futuro.

Escritor y catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents