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Opinión | A CONTRALUZ

Ángel Báez

Ángel Báez

Director del diario Mediterráneo

La excepción castellonense

Parece claro, a la vista está, que atravesamos un momento en el que la polarización parece haberse instalado en casi todos los ámbitos. La política, la economía e incluso las relaciones entre organizaciones suelen presentarse como un choque permanente de intereses. Por eso me suele llamar la atención que, en Castellón, existan ejemplos que demuestran que otra forma de actuar es posible.

Lo vemos en el turismo.oteles y cámpings son competidores naturales, pero han sabido construir espacios de entendimiento para defender aquello que beneficia al conjunto del destino.an comprendido, todos ellos, que el verdadero reto no consiste únicamente en atraer clientes de un establecimiento a otro, sino en conseguir que cada vez más visitantes elijan la provincia.

Algo parecido ocurre desde hace años en la industria cerámica. Las empresas compiten en los mercados internacionales, pero también colaboran cuando toca defender intereses comunes, impulsar la innovación o afrontar desafíos como los costes energéticos o la regulación europea. Esa cultura de cooperación ha sido una de las claves del éxito del clúster cerámico a lo largo de varias décadas.

Pero todo esto no significa que haya que renunciar a la competencia, sino entender que hay objetivos que solo pueden alcanzarse desde la unidad. Quizá esa sea una de las grandes fortalezas de Castellón y una de las razones por las que algunos de sus sectores estratégicos han sabido resistir mejor momentos especialmente complicados. En tiempos en los que parece imponerse la confrontación, conviene reivindicar el valor de quienes han demostrado que colaborar también es una forma inteligente de competir.

Es director de Mediterráneo

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