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Opinión | EL TURNO

Son días de fiesta

La llegada de la segunda quincena de julio transforma Oropesa del Mar de una manera única. No es solo el bullicio del verano en nuestras playas o el ir y venir de quienes nos eligen para descansar; es algo mucho más profundo. Es la inminencia de nuestras fiestas patronales en honor a San Jaime. Celebrar San Jaime, del 21 al 26 de julio, es abrir de par en par el cofre de nuestras costumbres y tradiciones.

En un mundo cada vez más globalizado y homogéneo, el verdadero valor de un destino turístico reside en su autenticidad. Por eso, estas fiestas son la mejor carta de presentación para los miles de visitantes que nos acompañan en temporada alta.

Mostrarles nuestras danzas, nuestra música, nuestra cultura y el carácter festivo de nuestras calles no es solo un acto de generosidad, sino un ejercicio de orgullo local. Es decirles: «Esto es lo que somos, y queremos compartirlo con vosotros». Pero más allá del innegable valor cultural, no podemos obviar que las fiestas de San Jaime de Oropesa del Mar actúan como un dinamizador de primer orden. Desde el punto de vista de la gestión pública, la inversión en cultura y festejos tiene un retorno directo e inmediato en nuestra economía local.

Durante estos seis días, la hostelería, el comercio y el sector servicios experimentan un impulso vital. Las fiestas son, en definitiva, un motor económico indispensable que genera empleo y riqueza, demostrando que la tradición y el desarrollo caminan de la mano. Nada de esto tendría sentido sin la verdadera seña de identidad que tenemos en Oropesa del Mar: su hospitalidad.

Un pueblo acogedor

Quienes formamos este pueblo llevamos en el ADN una capacidad innata para acoger a miles de personas que nos visitan mostrando siempre lo mejor que podemos ofrecer. Hacer posible una programación tan intensa requiere de un engranaje humano extraordinario. Mi más sincero agradecimiento a las peñas, a los empleados municipales, servicios de limpieza y fuerzas de seguridad. Su trabajo es el que nos permite disfrutar con tranquilidad. San Jaime es, al fin y al cabo, el reflejo de una Oropesa unida, próspera y orgullosa de su pasado, por todo ello, son días de fiesta.

Concejal de Fiestas en Orpesa

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