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Opinión | EDITORIAL

Una selección muy de España

El público en general y los aficionados al fútbol han vuelto a vibrar con la selección española en el Mundial que termina esta noche en Nueva York. Los fundamentos de esta sintonía son tres: el estilo que ha impuesto el seleccionador Luis de la Fuente, el talento de los jugadores y la columna vertebral del equipo que ha aportado el Barça de Hansi Flick. Luis de la Fuente es el entrenador más parecido a Vicente del Bosque que ha tenido la selección desde que ganó el Mundial del 2010. Llegó a este banquillo desde las categorías inferiores de la propia selección y su éxito ha sido ir configurando un equipo en base al conocimiento que tenía de esos jóvenes y no de las presiones de los clubs y de los medios de comunicación. De la Fuente, como Del Bosque, no brilla con luz propia ni quiere forjar una selección de autor, solo quiere que sean los mejores que están en mejor forma quienes compongan la alineación, caiga quien caiga. Por eso es capaz de cometer sacrilegios como el de no convocar a ningún jugador de la plantilla del Real Madrid de la temporada pasada o de dejar a Pedri en el banquillo simplemente porque está agotado. Ahora nadie dice nada porque se ha llegado a la final.

El segundo fundamento del éxito que esta noche puede acabar en éxtasis es el talento de los jugadores. Para los menos futboleros, algunos de los nombres que están haciendo vibrar a la selección son bastantes desconocidos porque no juegan en la Liga española y no forman parte de su star system. En este sentido, son una buena metáfora de su generación: han tenido que marcharse fuera de España para triunfar y conseguir un trabajo de acuerdo con su talento. Pero en este caso, no es porque haya falta de puestos de trabajo sino porque son ocupados por jugadores con igual o menor talento, pero con más glamur. Esta realidad debería hacer reflexionar a los dirigentes de los clubs, de la Liga y de la Federación. Fiarlo todo a la venta de camisetas o a los derechos internacionales de televisión, puede ser pan para hoy y hambre para mañana, porque desvincula a los aficionados de los jugadores y a estos de los clubs.

De la Fuente, como hizo Del Bosque en su momento, ha creado una columna vertebral de la selección en base a jugadores del Barça, de manera que han implementado su estilo. Cubarsí en la defensa, Pedri u Olmo en el medio campo y Lamine Yamal en la delantera se han convertido en el tercer fundamento de los éxitos de esta selección. Como dijo Cruyff en su momento, el estilo futbolístico se construye de esta manera y no a golpe de cambiar a los jugadores de sus posiciones naturales y habituales para que el entrenador brille más que ellos.

Esta selección es, pues, muy la España de hoy. Lo remata la presencia de Lamine Yamal y de Niko Williams como ejemplo de tantos jóvenes que sustentan hoy este país habiendo llegado de otros lugares. Que luzcan los símbolos que más enardecen a los partidarios de la «prioridad nacional» es la mejor demostración de la inconsistencia de este tipo de planteamientos, porque más allá de calentar los ánimos, no tienen ninguna posibilidad de traducirse en decisiones acertadas que permitan conseguir éxitos como los que esta noche, esperemos, pueda lograr este grupo construido alrededor de un entrenador capaz de encontrar el talento allí donde esté y capaz de organizarlo caiga quien caiga.

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