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Opinión | PECES DE CIUDAD

El sueño de una noche de verano

Escribo el día después del gran Mundial, de los campeones de esta competición internacional de fútbol. La vida se detuvo en Morella a partir de las 21.00 horas del domingo. El tenso silencio llenó casi todo el España-Argentina, hasta que un jugador de Foios, Ferran Torres, marcó el gol de la victoria. En Morella, el partido se siguió en los bares y en las casas, a falta de una pantalla gigante que aglutinara a todo el pueblo. Desde primera hora de la mañana del domingo ya se respiraba el ambiente de semejante cita deportiva. Los y las más pequeñas iban con sus camisetas de la Selección Española. El público infantil es pura felicidad ante estos eventos. Enloquece al ver que sus padres y madres son también seguidores del fútbol que ven por la tele. Es, sin duda, el gran deporte de masas. Decenas de millones de personas siguieron este encuentro, pendientes de las grandes estrellas, de las jóvenes estrellas. Pendientes del gesto rudo y serio del mejor jugador del mundo, Messi, durante todo el partido, de los errores de unos y de otros, del recorrido del balón entre tanta zapatilla fucsia.

EEUU, Canadá y México han organizado un Mundial que pasa el relevo a España.a sido un evento para élites. De hecho, la presidenta mexicana no asistió a la ceremonia de apertura por estar en contra del elevado precio de las entradas. Ya ha pasado, los que amamos la radio descansaremos por fin de tanto pitido, gritos y carruseles deportivos.a sido el sueño de una noche de verano. El mundo volverá a girar con todos sus principios y valores anti Mundial. Siguen las bombas, la muerte, la ocupación, los eternos conflictos asesinos, el hambre y el ébola como arma de guerra. Y, mientras celebramos por todo lo alto a La Roja, seguro que Trump ha vuelto a apretar el botón de nuevos bombardeos.

Periodista

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