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Opinión | FIRMA INVITADA

El concebido no nacido

Dicen que lo del «concebido no nacido», la ley de la Comunidad de Madrid, no va de cuestionar el aborto, sino de dar ayudas, un trámite administrativo. Dice Feijóo que, cuando gobierne en España en la próxima legislatura, impulsará una ley idéntica a la de Ayuso. Pero el fondo va más lejos. Se intuye un caballo de Troya en tres detalles. Uno, un tuit de Miguel Ángel Rodríguez que parece sacado de El cuento de la criada, donde describe que el concebido no nacido «significa que, según termina de fecundar, antes de ducharse, lo que tiene la mujer en su vientre es una persona con derechos». Ahí está todo descrito. Dos, el tuit de la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso: «El concebido es persona desde el primer minuto, y por eso tiene derechos. Madrid es la primera región que así lo reconoce en sus políticas. En defensa de la vida». Todo esto, a pesar de que el proyecto contempla este reconocimiento desde la semana 14, pero la presidenta y su mano derecha hablan del minuto uno. Y tres, la redacción de la le ley. Se manifiesta la intención de considerar al concebido no nacido como un «miembro más de la unidad familiar».

Si el objetivo fuera otro, bastaría con hablar de ayudas para mujeres embarazadas, para maternidad o para familias. Nadie tendría que introducir al concebido no nacido. Pero lo hacen. Porque el debate no son las ayudas. El debate empieza en el concepto. Sobre todo, cuando el principal socio político del PP, Vox, llevó ya en su primer programa electoral la derogación de la ley del aborto. Blanco y en botella. Los derechos casi nunca desaparecen de golpe. Se erosionan. Primero se modifica el relato. Más tarde se reinterpretan otros derechos. Y luego, a por la ley. Pero eso no puede hacerse de la noche a la mañana.ay que mover poco a poco el tablero de juego.ay muchas preguntas: ¿puede una administración considerar miembro de una familia a alguien que el ordenamiento civil todavía no considera persona? ¿Qué ocurre con los errores diagnósticos? ¿Con embarazos ectópicos? ¿Con pérdidas tempranas? De admitirse esa interpretación conceptual, ¿qué ocurre con los tratamientos de reproducción asistida? ¿Y con los embriones congelados?

Aquí se intuye un propósito más turbio porque conocemos unos antecedentes que hablan por sí solos. Si gana Feijóo, tenemos la certeza de que PP y Vox gobernarán. Y será muy probable que Abascal acabe como vicepresidente del Gobierno. Vox quiere ir más allá de esta ley y llegar a un reconocimiento del nasciturus, que nos lleva a debates superados en la sociedad española desde los años 80. Por otro lado, tenemos la trayectoria del PP con este tema. Se opuso en 1985 contra la primera despenalización del aborto. Se opuso en 2010, contra la ley de plazos de Zapatero. Se opuso al feminismo que rechazó la reforma Gallardón (y acabaron perdiendo). Se opuso en 2023, contra la reforma de la ley del aborto. Y en 2026, PP y Vox presentaron enmiendas contra la reforma constitucional para blindar el derecho al aborto.ace nada. Durante un tiempo sostuvieron una imagen más transversal y de centro, pero ahí ya no pescan votos. Así que al votante de derecha que se fue a Vox, les dicen: «Hemos vuelto a nuestros orígenes, votadnos a nosotros».

Profesora de la UOC y periodista

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