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Opinión | LA RUEDA

Razonar, una necesidad

Durante un tiempo me dediqué a la enseñanza, primero en Secundaria, luego en Universidad. No tuve la ocasión de Primaria, pero la conocí de soslayo. Una parte esencial era la Lógica, necesaria para el correcto razonamiento, pero breve para mi pretensión, quizá ingenua en aquellos inicios. Anduvieron los tiempos y me dediqué a otros menesteres. Sin embargo, con los años (que ya son muchos) me di cuenta de que nuestra formación adolece de muchas lagunas, una de ellas la comunicación correcta, precisa, lógica, en definitiva. Luego, viene la parte práctica: preguntamos y respondemos, aunque no siempre en ese orden. Decía Einstein que «lo más incomprensible de este universo (el nuestro) es que sea comprensible». Y para ello utilizamos el lenguaje. Y añade Heidegger que «sólo hay mundo donde hay lenguaje». Y tenía toda la razón, aunque no hay que olvidar que es un bien precioso, pero también peligroso si no se utiliza con mesura y precisión. Razonar es una necesidad, pero hacerlo bien es un verdadero arte.

Y decíamos en una columnita anterior que en los llamados (yo creo que impropiamente) «debates» la ausencia de razonamientos en algunos casos es patente. Quien dice, advertía un filósofo catalán, cuyo nombre ahora no recuerdo, que lo entiende todo es que está mal informado. Y tiene parte de razón. El problema actual es que se da tanta información a la vez y en muchas ocasiones contradictoria por razones ajenas al contenido, que el resultado no responde a la pregunta y el supuesto oyente acaba hecho un lío. «Tu verdad, decía Machado, no, la verdad; la tuya guárdatela y ven conmigo a buscarla» (cito de memoria, pero creo que quería decir eso). Verdad y opinión es diferente.

Profesor y Valencià de l'Any 2025

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