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Opinión | Y SIN EMBARGO

Miguel Agost

Miguel Agost

Periodista. Redactor jefe del periódico Mediterráneo.

Eclipse de mar

El maestro Joaquín Sabina es el autor de Eclipse de mar. Siempre me fascinó ese título y esa canción que juega con los titulares de un periódico y las noticias de una radio, mezclando realidad e imposibles. Un eclipse pertenece al cielo y el mar solo puede reflejarlo. Quizá por eso funciona como metáfora.

El próximo miércoles, si las nubes lo permiten, Castellón vivirá un acontecimiento extraordinario, que también parece imposible hasta que sucede. Un eclipse total de Sol. Un cazaeclipses español lo resumía hace unos días en este periódico con una frase tan sencilla como inquietante: «No sabemos la que se nos viene encima». Puede que sea así.

No hablamos únicamente de hoteles llenos, de carreteras colapsadas o de miles de visitantes llegados desde medio mundo. Todo eso ocurrirá. Hablamos de que la provincia será durante unos minutos el mejor lugar del planeta para mirar al cielo.

Según los expertos y quienes lo han vivido es difícil explicar un eclipse total. Insisten en que no es una oscuridad cualquiera. No es apagar la luz. Es una experiencia física y espiritual. Baja la temperatura, cambia el viento, callan los pájaros y el tiempo parece detenerse mientras el día se convierte en noche en segundos.

Y, sin embargo, muchos llegaremos a ese instante con la tentación de hacer exactamente lo contrario de lo que deberíamos. Sacaremos el móvil. Pensaremos en la fotografía antes que en el recuerdo. El mismo cazaeclipses nos aconseja guardar el teléfono en el bolsillo.

Habrá miles de fotografías mejores que la nuestra. Lo único irrepetible será nuestra propia mirada y nuestra memoria. Dentro de unas décadas nadie recordará quién consiguió el vídeo con más reproducciones o las fotos con más me gusta. Pero muchos recordarán dónde estaban cuando el Sol desapareció.

Eso sí, crucemos los dedos. Después de tanto esperar, sería una crueldad que unas nubes nos roben el espectáculo. Sabina imaginó un eclipse de mar. Nosotros vamos a tener uno total de Sol sobre nuestras cabezas. Durará apenas un minuto y medio, pero demostrará que merece la pena dejar de mirar una pantalla para volver a mirar el cielo.

Redactor jefe de Mediterráneo

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