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Opinión | TRIBUNA SINDICAL

No soy tonto

A ver, ¿Gurtel, Kitchen, cambio de leyes para favorecer a determinado bufete y empresas, novio y hermano de A y nuestros servicios de seguridad parece ser que no han dispuesto de pruebas concluyentes mediadas por escuchas y whatsapp o es la prensa que no informa tan minuciosamente de los datos e informes de dichos servicios? Me preguntó, os pregunto… y la respuesta que obtengo es que, sea la realidad que sea, cada una y uno de nosotros piensa influenciado por sus ideas y afinidades. En este medio escrito se puede ver, en los artículos de unos y otros, tan dispares, tan alejados de una misma realidad.

Pero hay un matiz, una lectura entre líneas, una conclusión fácil. Los unos dan por culpables, insultan, denigran y faltan el respeto al derecho de presunción de inocencia, entre otros derechos, incluso humanos, los otros no. Bueno, hay otra, algunos de los que denuncian esos casos acaban entre rejas ellos. Allá por el siglo pasado nos enseñaban, y ahora en algunos ámbitos también, por suerte, que el respeto es la primera y fundamental norma de convivencia y que quien no respeta a los demás, no es de fiar y confiar.

Dictadura

En fin, si no hay separación de poderes, no hay democracia y si no hay democracia lo que queda es una dictadura ejercida por unos pocos sobre los demás. No hace falta un dictador, es la estructura que se crea la que puede con todo, la igualdad, la justicia y la libertad. Cuando leo y veo el panorama nacional e internacional pienso si la democracia como forma de estado está dejando de existir y si la población puede llegar a ser consciente de esto. Alguien dijo, cuando el fascismo regrese no lo hará en nombre del fascismo, lo hará en nombre de la libertad. Y añadiría, y de la justicia social.

¿De verdad? Unos son tan apretadamente corruptos en tan poco tiempo y los otros nuestros salvadores, a pesar de todos los casos y cosas vistas, de insultos, negligencias y… Vaya, al final, esas películas tan irreales de mi infancia van a ser verdad. Unos buenos, muy buenos, los ganadores de misa y postín y malos los demás; o sea, quiénes no son de los suyos. Esa es la forma de estado que queremos, que necesitamos, ante unos servicios públicos de sanidad, de educación, de servicios sociales, cada vez más deficitarios, más impotentes para cubrir las necesidades de la población, de una pérdida de poder adquisitivo del 20%, de una inflación disparada por la voluntad dominante de unos pocos, inaccesibilidad de la vivienda... ¿De verdad?

Delegado de Salud Pública del SI FSS CCOO PV Comarques del Nord

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