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Opinión

Lesera (II)

La semana pasada el espacio se comió aquello que quería decir de la ciudad romana de Lesera, en Forcall, en la comarca de Els Ports, allí donde la tierra más abrupta de nuestra provincia. Y ahora, apenas empiezo, ya temo que vuelva a pasarme lo mismo y acabe soltando nada más que cuatro tonterías, al uso. Creo que este es mi yacimiento arqueológico favorito, al menos de la provincia. Mi gran ilusión es visitar Casas del Turuñuelo, en Badajoz, con restos tartésicos, y La Almoloya, en Murcia, de la cultura argárica, de la Edad de Bronce. Ya me estoy yendo por las ramas.

Hace unos años tuve el privilegio de hacer una visita a la Moleta dels Frares a cargo del doctor en Historia y director de las excavaciones, Ferran Arasa i Gil. Íbamos solo mi padre, un primo mío y yo. Espectacular. Aunque, en realidad, hace dos domingos también disfruté mucho de la que estuvo a cargo de Mònica Segura Garcia. El lugar ha cambiado bastante, para empezar, ahora el acceso ha dejado de ser libre como hace años. Me parece bien si sirve para protegerlo de desaprensivos. Yo había estado, antes de la visita con Ferran, hasta en tres ocasiones. En ninguna de ellas, por supuesto, toqué nada en absoluto ni me llevé un simple canto rodado. Se me ponen los pelos de punta solo de pensar que alguien pueda hacerlo, pero también soy consciente de que cada uno ve estas cosas a su manera particular. Como todo.

Lo cierto es que, a día de hoy, igual que hace veintitantos años, cuando subí allí la primera vez, el sitio necesita buenas dosis de imaginación para entenderlo, o alguien que te lo explique bien. Tampoco los hallazgos son muy relevantes y vistosos. Eso no le quita importancia. No olvidemos que la civilización romana es quizá la más influyente para la configuración de eso que llamamos «Occidente». También los griegos, pero ellos por aquí solo vinieron para crear un puñado de colonias y, sobre todo, para comerciar. Los romanos se establecieron en este territorio durante siglos y cambiaron el paisaje social, político, económico.. Lo removieron todo.

En gran parte, como nos contaron en la conferencia del domingo pasado en Forcall por boca de su alcalde y también del citado Ferran Arasa, la principal barrera para hacer las tan necesarias excavaciones es la propiedad privada del terreno donde se encuentran. Eso impide la llegada de fondos tan necesarios para destapar los vestigios enterrados. Recuerden que estamos hablando de la única ciudad romana conocida de la provincia. Ahora que las villas de la capital, en el camino Vinamargo, y la de Benicató, en Nules, han sido puestas en valor, sería el momento de que las instituciones hicieran un esfuerzo, se compraran las tierras y se retomaran las excavaciones en Lesera.

Uno no quiere malpensar y llegar a la conclusión de que los yacimientos en la costa se cuidan mejor que los del interior, pero… Esto no solo pasa con la arqueología, sino diría que ocurre con muchos aspectos. El mundo rural desatendido, como última prioridad. Luego llegan los incendios y empezamos a acordarnos de los bosques y tal. En fin…

* Carlos Tosca es el editor de La Pajarita Roja

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