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Opinión | EL TURNO

Eso era Vincennes

Ya me he acostumbrado, pero hasta hace poco, escuchaba hablar de la Universidad Popular de la Vall d’Uixó y me acordaba de la referencia europea, de la Universidad Popular de Vincennes en París.

La verdad es que, aunque el nombre es el mismo, no tiene nada que ver la una con la otra. La Universidad de Vincennes que estaba en auge cuando a principios de los 70 llegué a París, era una especie de experimento que nació de aquel crítico y renovador espíritu del mayo francés del 68 que buscaba temas y metodologías diferentes y hasta contrarias a las rigideces de la educación tradicional. Una vivencia que cuestionaba qué era la universidad, quién estudiaba, qué estudiaba y cómo se estudiaba.

No obstante, reconozco que estas maravillosas y pequeñas universidades populares que proliferan por nuestros pueblos tienen algunas características comunes que, recortadas y domesticadas, imagino que vienen de Vincennes. Me refiero a temarios fijados de mutuo acuerdo con los alumnos, a horarios que permiten acceder a estudiantes diferentes (trabajadores, amas de casa, inmigrantes… ), vocación por la filosofía política y social, seminarios con debates abiertos, ni pago de matrículas ni estudios previos para accede, etc.

Para terminar no diré que en la Universidad Popular de la Vall te vas a encontrar con el fuego de aquellos jóvenes del mayo del 68 que querían y sabían que podían cambiar el mundo. ¡ No ! Ni el concejal responsable de la Universidad Popular de la Vall es Edgar Faure, ni Vicent Rebollar es Michel Foucault. Pero la cierto es que en el seminario mensual, Lectura i pensament, de Vicent Rebollar se ayuda a la construcción de una ciudadanía crítica y con vocación de participar en un espacio público de calidad democrática. Eso era Vincennes.

Vicent Zaragoza es analista político

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