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Opinión | PECES DE CIUDAD

Castellón

En busca de un sueño

«Lo recuerdo ahora, al cabo del tiempo, pero lo ignoraba entonces, aquella noche en la era, mientras mi padre, tumbado junto a mí, me iba diciendo los nombres de las estrellas a la espera de que alguna perdiera su inmovilidad. Lo hacían de pronto y convertían su breve vuelo en una ilusión lumínica. Y acarreaban la posibilidad de pedir un deseo… y nos poníamos nerviosos cuando la profusión de estrellas hacía imposible pensar uno para cada una». Julio Llamazares remueve siempre la memoria en su bello libro Las lágrimas de San Lorenzo. Porque el tiempo, el verano, pasa como una estrella fugaz y cada estrella que pasa es una vida.emos vuelto a ver la lluvia de estrellas Perseidas, bajo el cielo de Morella. Realidades y espejismos bajo el inmenso techo celestial. Un verano más de ilusiones, de sueños que siguen marcando el camino. Cada verano, un suspiro, un latido. Fugaz, casi, como una estrella.

Lejos del ruido que nos destroza, lejos de las portadas de grupos mediáticos concretos que siguen triturando las esperanzas, lejos de las mentiras, ya insoportables de esos gobernantes autonómicos que aplastan a la ciudadanía negando el presente y el futuro.a pasado, prácticamente, el verano vacacional. Regresamos a la odiada rutina de la sinrazón, a la agresividad y confrontación permanente que están sembrado en los días calurosos la derecha y su ultraderecha.

Y pasa otra estrella, cae otra luz, crece la oscuridad y sobrecoge el silencio. Tumbados sobre la fría tierra el cielo escribe historias, relatos de las vidas que vivimos como estrellas fugaces. Y recuerdo a mi padre, y luego, yo, con mis hijos y, después, con mis pequeños nietos, mirando el cielo, contando estrellas, esperando el paso vertiginoso de una de ellas, buscando un sueño.

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