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Opinión | PUNTO DE VISTA

Sierra Espadán

El último incendio, que quemó más de 9.000 hectáreas, muchas en la Sierra de Espadán, ha sido una auténtica desgracia, como todos, cuyos causantes deberían ser castigados con más severidad. Días atrás, un buen amigo me invitó a contemplar el territorio porque me llevaría una sorpresa. Con un experto en la sierra y un coche adecuado, allí que fuimos.

Resulta que la zona era boscosa, verde y bonita. Hoy todo estaba quemado, la masa verde matorrales, pinos, sotobosque desapareció. Y apareció lo que había debajo, impresionantes y numerosísimas construcciones de piedra seca. Que es patrimonio inmaterial de la humanidad. Sobre todo bancales, corrales, refugios, casetas, muros y estructuras relacionadas con el agua.

Son el resultado de un durísimo trabajo y de siglos de transformaciones agrícolas. Sus orígenes son árabes o moriscos, las continuaron, ampliaron y rehicieron en los siglos XVII y XVIII, hasta mediados del XX, que se abandonaron y caen en el olvido. Hoy renacen, hay miles de bancales, con muros levantados con piedras del lugar, convirtiendo una pendiente inútil en una pequeña superficie cultivable.

Retiene la tierra fértil y el agua y frena la erosión. Había cultivos mediterráneos: olivos, higueras, almendros, algarrobas y sobre todo alcornoques. Así que el verde que se veía encerraba un tesoro. Debería catalogarse con detalle y ponerlo en valor, al menos en algún valle, cuidarlo para que no vuelva a surgir el bosque, y pueda visitarse, como atractivo turístico y como arqueología agrícola.

*Joaquín Serrano es notario y doctor en Derecho

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