La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva y crónica que padecen más de 50.000 personas en España. Se trata de una enfermedad autoinmune del sistema nervioso central en la que las defensas del organismo atacan al cerebro y la médula espinal, produciendo lesiones que destruyen la mielina –la envoltura que rodea y protege las neuronas–, dejando en su lugar cicatrices que impiden el funcionamiento normal de las fibras nerviosas.

Además de ser la primera causa de discapacidad no traumática en adultos jóvenes, tiene un gran impacto no solo en la calidad de vida de quienes la padecen y de sus familiares, sino también en la sociedad, en términos de productividad, absentismo laboral y consumo de recursos. Por todo ello, la mejora en el abordaje integral de la patología por parte de los profesionales sanitarios tiene como resultado la optimización de los recursos y la mejora de la calidad de vida de las personas con EM.

Tratamiento hospitalario

En las últimas dos décadas se han desarrollado nuevos fármacos que permiten seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente. “Hay determinados tratamientos que se administran por vía intravenosa (IV) y por ello deben ser administrados en las dependencias del hospital, habitualmente en los llamados hospitales de día (HdD), explica el Dr. Lamberto Landete, jefe de servicio de Neurología del Hospital Universitario Dr. Peset de Valencia. El incremento de la incidencia de la enfermedad y el aumento del número de pacientes con tratamiento intrahospitalario, sumado a la gestión de horarios de los propios hospitales y el hecho de que su uso no es exclusivo del servicio de neurología, se ha traducido en una saturación de estas áreas hospitalarias. “Los hospitales de día son un recurso cada vez más importante en la estructura de los centros sanitarios”, señala el Dr. Landete. Permiten administrar tratamientos intravenosos, monitorizar a los pacientes y facilitar la adherencia al tratamiento con respecto a los tratamientos que el propio paciente se administra en su domicilio. “Y todo ello sin necesidad de ingresar a los pacientes, lo que reduce las listas de espera, mejora la calidad de vida, evita los riesgos e inconvenientes de un ingreso y, porqué no decirlo, reduce mucho los costes de los procesos”, subraya el Dr. Landete. 

Todos esos beneficios de los hospitales de día sobre la calidad de vida de los pacientes dependen, en buena medida, de que la secuencia de actuaciones que se suceden desde el momento en el que el paciente llega al hospital, sea correcta y ágil. Para ello se requiere la coordinación de los diferentes servicios implicados, de lo contrario se producen demoras y esperas excesivas, prolongándose el tiempo de administración de los tratamientos. 

Atendiendo a ese papel crucial de los hospitales de día nació el proyecto piloto ‘CapacIVty’, impulsado por Roche y desarrollado en colaboración con Deloitte en el Hospital Universitario Dr. Peset de Valencia. El objetivo era proporcionar el método para identificar oportunidades de mejora en el abordaje de los pacientes con EM en tratamiento intravenoso en hospitales de día y así poder dar un mejor acceso a los pacientes a estos tratamientos, mejorando su experiencia de uso y a la vez optimizando los recursos sanitarios. 

Proyecto piloto

El primer paso consistió en analizar la situación del hospital para ver posibles áreas de mejora. El Dr. Landete, que participó en este proyecto, explica que ha supuesto un método ordenado y sistematizado de análisis de los distintos pasos que se suceden desde que se prescribe el tratamiento por el neurólogo hasta que el paciente abandona el HdD tras recibirlo: consulta neurológica, decisión de tratamiento, controles de seguridad, comorbilidades y vacunaciones, solicitud del tratamiento a las autoridades sanitarias, programación de la fecha de la perfusión, comunicación a farmacia y HdD, recepción del paciente, preparación del fármaco, administración del mismo, vigilancia del paciente, control antes del alta, alta y planificación de las siguientes visitas. “La detección de los puntos donde existen frenos o trabas permitió consensuar soluciones, mejorar todo el proceso, abreviarlo y aumentar la capacidad del HdD para albergar la demanda creciente de terapias intravenosas en EM. Y todo ello bajo la dirección de Deloitte, con el apoyo de Roche y el impulso de la gerencia del hospital”, afirma el Dr. Landete.

Resultados

  • Este análisis permitió detectar días y rangos de horarios en los que los pacientes con EM pueden ser tratados en el HdD, por ejemplo aprovechando los tiempos en los que los pacientes de otras especialidades esperan los resultados de las analíticas que precisan antes de ser perfundidos. Así, a partir de la puesta en marcha del proyecto, se comunica al servicio de farmacia y al propio hospital de día la planificación de los tratamientos con una semana de antelación, facilitando la preparación y administración de los fármacos en la primera mitad de la mañana. 
  • También se ha agilizado el proceso de observación tras el tratamiento y el alta, así como la planificación de las visitas y controles siguientes. Estas mejoras permitieron, por ejemplo, que durante la pandemia el paciente se sintiese seguro yendo al hospital para su tratamiento. “Las consecuencias más inmediatas han sido el aumento de la capacidad del HdD para los pacientes con EM y que la escasez de este recurso no suponga una traba para el acceso a estos tratamientos altamente eficaces. Asimismo, se ha reducido el tiempo total que el paciente tiene que estar en las dependencias hospitalarias, lo que repercute en aspectos relacionados con la calidad de vida del paciente como el ocio, la familia o el trabajo”, señala el Dr. Lamberto Landete. 
  • Además de las mejoras relacionadas con la experiencia del paciente y con la coordinación entre los servicios, hay que mencionar el ahorro de costes derivados del no ingreso de los pacientes.