Microsoft anunció ayer su decisión de permitir a los gobiernos que compren sus productos el acceso al código fuente de las distintas versiones de su sistema operativo Windows. El acceso al "secreto mejor guardado de la compañía", según lo definió Bill Gates ante los tribunales, permitirá a las agencias nacionales de seguridad construir sus propios programas y aplicaciones para mejorar, por ejemplo, el sistema de cifrado de mensajes y documentos.

"Las últimas versiones de Windows incluyen de serie el máximo cifrado permitido, de 128 bits, pero algunas instituciones, sobre todo las que operan en lucha antiterrorista y de seguridad, habían expresado su preocupación porque se enfrentan a métodos cada vez más sofisticados", explica Ignasi Faus, responsable de programación de Windows en Microsoft Ibérica.

CONOCER LA BASE

La iniciativa de la multinacional, denominada Government Security Program (GSP), permitirá a estas instituciones conocer el entramado del sistema operativo sobre el que va a funcionar la aplicación que creen, un requisito básico para los programadores independientes. GSP va acompañada, según la compañía, de "intensa formación técnica" para estos clientes, que incluye, incluso, estancias en la sede central de la compañía, en Redmond (EEUU).

El Gobierno estadounidense, la OTAN y Rusia serán algunos de los primeros clientes que tendrán acceso a esta iniciativa, que les permitirá crear soluciones de uso interno, pero no revenderlas ni distribuirlas fuera de su entorno.

La única limitación de acceso, según Microsoft, será para "aquellos países a los que el Gobierno de EEUU no permite vender o transferir alta tecnología". Es decir, los que figuran en la lista de exclusión del Departamento de Estado, como Libia, Irán, Irak y Corea del Norte.

La multinacional que fundó Bill Gates ya permitía el acceso parcial del código de Windows a administraciones públicas, universidades y algunas empresas que elaboran programas que han de funcionar sobre Windows, por ejemplo, aquellas que construyen los drivers de los equipos periféricos (impresoras, escáneres, cámaras, módems...). "Microsoft trabaja estrechamente con ellas, en una iniciativa llamada código fuente compartido", señala Faus.

Mostrar el código fue una de las exigencias del juez estadounidense que instruyó el proceso contra la empresa por prácticas monopolísticas, que salvó una acuerdo con el Gobierno de EEUU y que pudo haber costado la división de la empresa.