La popularidad e influencia de Tom Cruise ha permitido que las autoridades de Nueva Zelanda restrinjan los vuelos sobre la lujosa mansión del actor en la región de Taranaki, en la neozelandesa isla Norte, donde se prepara el rodaje del filme El último samurai, que se prolongará durante cinco meses.

El portavoz de la Autoridad de Aviación Civil, Bill Sommer, ha justificado que la medida se ha tomado "por seguridad, especialmente la del público, ya que se prevé que se hagan tomas aéreas durante el rodaje".