El taponamiento de las grietas del petrolero Prestige es sólo una solución transitoria porque el casco del petrolero aguantará sin romperse un máximo de 23 años, según cálculos del Comité Científico Asesor hechos públicos ayer. A partir de entonces, el fuel empezará a fluir por infinidad de recodos y no se podrá hacer nada.