Cerca de 20.000 médicos, investigadores y activistas antisida de todo el mundo actualizarán a partir de hoy en Bangkok (Tailandia) la situación de la epidemia con mayor expansión en los cinco continentes, la causada por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Los científicos y las ONG que participarán en la 15 Conferencia Internacional contra el Sida se convertirán, durante una semana, en las únicas voces capaces para hacerse escuchar de que dispone la inmensa mayoría de los 37,8 millones de afectados.

El lema del encuentro de Bangkok, capital considerada exponente de la eficaz distribución del preservativo, es Acceso para todos (de los medicamentos), un objetivo utópico a corto plazo, que Onusida y la OMS han acotado para pedir fármacos para los tres millones de enfermos de sida, habitantes del sur de África, que morirán antes del 2006 si no reciben tratamiento inmediato.

La última cifra de infectados, ajustada por la OMS en un reciente recuento, no incluye a los casi seis millones de enfermos que han muerto desde que se clausuró en Barcelona la anterior conferencia, en el 2002.

Aunque las generaciones más jóvenes están erróneamente convencidas de que el sida es una enfermedad del mundo pobre, los controles indirectos de la infección indican que aumenta entre las mujeres, los jóvenes y los homosexuales de Europa occidental (también de España) y EEUU, las zonas en que los enfermos reciben tratamiento de forma generalizada.

En Australia, América Latina, Brasil e India (que producen fármacos genéricos antisida) las terapias se distribuyen de forma desigual. En África y Asia, donde se concentra un 90% de los enfermos, los fármacos benefician a unas 440.000 personas. Suráfrica, por ejemplo, donde viven 2,4 millones de enfermos, puede ofrecer tratamiento a 5.000 personas, según su Ministerio de Salud. Árica subsahariana cuenta con más de 25 millones de afectados, de los que anualmente fallecen cerca de tres millones, según Onusida. Esos enfermos atraviesan el ciclo natural de la infección por VIH, lo que supone una supervivencia de poco más de tres años y una muerte con gran sufrimiento, similar a la que conocieron europeos y norteamericanos en los años 80.

En Asia y la zona del Pacífico el VIH avanza a una velocidad similar a la de África, reiteró el pasado viernes Onusida. Este avance tan rápido pondrá en peligro los planes para erradicar la pobreza en el sudeste asiático, advirtió el director del Banco Asiático de Desarrollo.