El Tribunal Supremo (TS) ha dado la razón a una vecina de Mieres que lleva luchando desde la muerte de su marido, en septiembre del año 2000, para que la Seguridad Social le conceda una pensión de viudedad que le fue denegada porque su matrimonio, por el rito evangélico, no fue inscrito en registro civil.

En noviembre del 2000, el Instituto Nacional de la Seguridad Social respondió negativamente a la solicitud de pensión de la viuda. A partir de ese momento dio comienzo el proceso judicial que se inició en el juzgado de lo Social de Mieres, que en abril de 2001 declaró el derecho de la mujer a percibir la pensión. Esta sentencia fue recurrida por la Seguridad Social ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias que el 3 de octubre del 2003 revocó la resolución del juzgado.

Tras este fallo, los servicios jurídicos de Comisiones Obreras formalizaron un recurso de casación. Aportaron una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana que reconoció la condición de viuda a una mujer que acreditó haber contraído matrimonio canónico sin haberlo registrado después. Esta sentencia ha servido para que el Supremo de la razón a la vecina de Mieres.