Los recién casados están disfrutando de la intimidad que les proporciona la mansión de Birkhall, enclavada en la finca real de Balmoral, una propiedad que Carlos heredó de la reina madre. Los viejos amantes tienen especial querencia por este remoto lugar donde, durante años, se produjeron muchos de sus encuentros clandestinos como amantes. El cálido aplauso de un centenar de vecinos de la aldea escocesa de Crathie recibió ayer a la pareja. Según un sondeo de ´The Observer´, el 64% de los consultados cree que la pareja ha hecho bien en casarse, frente a un 21% al que el asunto les da igual.