El Ministerio de Sanidad y varias sociedades científicas volvieron ayer a hacer un llamamiento a la calma ante la posibilidad de una pandemia de gripe aviaria y recordaron que la vacuna contra la gripe común no protegería frente a esa hipotética nueva enfermedad.

Ante las noticias de desabastecimiento de vacuna contra la gripe en farmacias de Madrid, Cataluña, Baleares, la Comunidad Valenciana o Extremadura el Ministerio reiteró que no hay motivo para que las personas no incluidas en los grupos de riesgo intenten acceder a la vacuna, y aseguró que las comunidades autónomas tienen reservas suficientes para cubrir a toda la población incluida en esos grupos.

GRUPOS DE RIESGO La vacuna de la gripe está recomendada, como todas las temporadas, para las personas con alto riesgo de sufrir complicaciones en caso de padecer la enfermedad y para las que están en contacto con ellas, porque pueden transmitírsela: mayores de 65 años, los enfermos crónicos y los profesionales sanitarios, fundamentalmente.

También en Castellón, el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos, Juan Vicente Gilabert, confirmó que en la provincia se han agotado las vacunas. "Una situación que ha desbordado tanto a las farmacias como a la administración", aseguró. Gilabert recordó que "las vacunas y los cultivos tardan en prepararse unos meses y se hace con arreglo a previsiones de años anteriores y nos encontramos ahora con que para disponer de ellas se necesitan varios meses de trabajo".

Para el presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, Ildefonso Hernández, la vacunación por parte de personas que no están incluidas en los grupos de riesgo responde "al miedo ante lo desconocido". La vacuna de la gripe, insistió, no protege contra el virus de la gripe aviaria, que tiene una cepa diferente, ni tampoco protegería contra la mutación que podría causar la pandemia, de composición todavía desconocida.

Por otra parte, la psicosis por la gripe aviaria se extiende. La caída del consumo empieza a reducir la actividad de los mataderos y, con ello, la salida de los animales de las granjas. Aunque los sacrificios han bajado, los precios se mantuvieron ayer invariables en 0,70 euros el kilo en vivo para el pollo blanco y en 0,72 para el amarillo.