Se vende coche en buen estado con pocos kilómetros. Es un inocente anuncio por palabras, pero para las bandas de ciberdelincuentes que cada vez navegan con más intensidad por internet es una perita en dulce para poner en marcha un timo. No es broma. Las estafas a compradores y vendedores de vehículos de ocasión particulares colgados en la red se disparan, alerta la policía.

Los tradicionales timos, como el de la estampita, están a punto de pasar a la historia. A los delincuentes que tengan algo de soltura en el uso de internet les resulta mucho más fácil y rentable embaucar a sus víctimas en la red. Y sin dejar huellas, porque el estafado nunca ve la cara del estafador. Alfons Cano, jefe de delitos informáticos de los Mossos d´Esquadra, advierte de que "las estafas en las compras y ventas por internet van en aumento, porque es muy fácil delinquir sin dejar rastro".

WEBS GRATUITAS Las víctimas pueden ser tanto compradores como vendedores. Con los compradores el procedimiento es sencillo. Los cibertimadores ponen un anuncio gratuito (en páginas como coches.net; segundamano.es; loquo.com; autoscout24.com...), "generalmente de un vehículo de alta gama", subraya Cano. El coche --tipo BMW, Audi o Mercedes-- no existe. Le incorporan una llamativa fotografía, una pormenorizada ficha técnica y un precio de chollo. El cebo es perfecto.

Quien se interese por el vehículo sólo podrá contactar con los vendedores vía correo electrónico o con móvil. Nunca podrá verles la cara a ellos ni tampoco al automóvil. Si el comprador pica y envía una paga y señal o el importe íntegro de la operación (generalmente mediante un cheque de Western Union) lo perderá todo y, por mucho que reclame, nunca volverá a ver su dinero ni el coche. El móvil al que llamó dejará de existir, al igual que el e-mail.

En los timos a vendedores los estafadores son más sibilinos. Contactan con el vendedor al azar mediante un correo electrónico. "Envían millares de correos electrónicos cada día y sólo con que pique uno ya les sale a cuenta", resalta el sargento. No hay anuncio que se salve. En su misiva (casi siempre en inglés o en un castellano pésimo) el interesado (que siempre está en el extranjero) asegura que acaba de encontrar "el coche de su vida" y que se lo queda.

A partir de aquí se pone en marcha la picaresca de la operación. El timador indica al vendedor que le enviará un talón (también de Western Union y que ha sido falsificado) por el importe del coche más una cantidad extra para el traslado o para pagar al intermediario que recoge el automóvil. En cuanto cobre el talón, deberá pagar su parte al intermediario vía Western Union. El vendedor recibe el talón falso, lo ingresa en su banco --que no detecta que está falsificado-- y lo cobra, extrae el montante de la comisión y remite un cheque (auténtico) al comisionista. Unos días después el banco le informará de que el talón falso no es válido y descontará el importe de la cuenta. Del comprador no se volverá a saber nada.

Según Cano, todavía se denuncian poco este tipo de timos, que se dan en toda España.