CERCA DE 300 personas, entre hombres, mujeres y niños, ayudaron ayer a Ouka Leele a llevar a la práctica su proyecto Revive Cibeles, una intervención en la plaza madrileña del mismo nombre con la que la fotógrafa se proponía "concienciar a la sociedad en contra de los malos tratos". Alrededor de tres horas duró en total la filmación y el fotografiado aéreo de este "ritual mágico y artístico", como la autora lo ha denominado, que tuvo en jaque a unos 30 policías municipales y agentes de seguridad, pero que solo obligó a cortes parciales e intermitentes del tráfico en la plaza de Cibeles. Ouka Leele, premio Nacional de Fotografía, quedó "satisfecha" con el resultado.