Tendréis todo lo que haga falta". Esa fue la respuesta que recibieron del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, los responsables de la Dirección General de Tráfico (DGT) cuando estos le expusieron ayer la lista de proyectos destinados a seguir reduciendo la mortalidad en las carreteras españolas. Luego en público dio su "apoyo a la mejora de medios, efectivos de la Guardia Civil y radares" que tiene planificada la DGT con el objetivo de "consolidar una reducción espectacular" de la siniestralidad "en poco tiempo".

El presidente visitó la sede central de la DGT en Madrid llevando bajo el brazo las estadísticas de mortalidad. "Ha habido mil muertos menos en lo que llevamos de legislatura y cien personas han salvado la vida este verano" tras implantar el carnet por puntos, recordó. Y alabó, con especial énfasis, el "trabajo duro" llevado a cabo por Tráfico y felicitó a sus responsables de una manera "muy, muy sentida". De Pere Navarro, dijo con especial énfasis que "se explica y comunica muy bien".

Navarro se quejó hace tiempo de la falta de implicación del anterior director general de la Guardia Civil en sus planes contra la siniestralidad. Las convocatorias para contratar unos 1.500 nuevos agentes se retrasaban y los complementos de sueldo prometidos no llegaban. Ha intentado mimar a la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, consciente de que necesita una plantilla motivada para ejecutar con mano dura los planes contra la siniestralidad. Convertir en profesores de autoescuela a los guardias en la reserva fue una propuesta aplaudida por los sindicatos, pero no se llega a concretar.

La implantación de 500 radares en esta legislatura también ha topado con la farragosa burocracia que requiere su homologación. Navarro también le contó al presidente que será necesaria una inversión importante para el centro de tratamiento automático de las multas que imponen los radares. Se trata de imitar el modelo francés y holandés donde en la tramitación de las sanciones no intervienen funcionarios. Del radar van directamente a un ordenador central y de allí a casa del infractor. La DGT tiene el proyecto avanzado pero falta el impulso final.

A todos estos proyectos dio Rodríguez Zapatero el espaldarazo simbólico en la primera ocasión en la que un presidente del Gobierno se implica de modo claro e inequívoco en la lucha contra la siniestralidad vial.

El presidente exhortó finalmente a los ciudadanos --"los que tienen la última palabra"-- a cumplir las normas, "respetar a los agentes de la autoridad y a moderar la velocidad porque salvaremos muchas vidas".