A pesar de las críticas que ha recibido, la sexagenaria española no se arrepiente de su decisión de haber sido una madre otoñal. "Era el momento adecuado para mí. Era algo que siempre había soñado. Creo que todas las mujeres deberían ser madres", asegura.

Los esfuerzos económicos los da por bien empleados. "El tratamiento me ha costado 45.000 euros, es mucho dinero, pero ha valido la pena". Criar y atender a los mellizos es sin embargo una tarea extenuante. "Estoy agotada. Tenemos que cambiarles los pañales cinco a seis veces al día a cada uno. De momento me ayuda mi cuñada, que tiene 67 años".

Los niños están creciendo bien y han ganado peso, aunque al principio, la madre ha tenido problemas con la lactancia por falta de materia prima. "Ya sé que el pecho es lo más adecuado, pero con los niños en la incubadora era difícil. Al final una comadrona me dijo que lo mejor era el biberón". Bousada espera que al terminar la rutina de los biberones, podrá volverse a poner en forma: "Tengo buena pinta en biquini y me voy a cuidar".