En la última Exposición Universal, celebrada en la ciudad japonesa de Aichi, en el 2005, el pabellón español estaba recubierto de una celosía de hexágonos irregulares de cerámica, procedentes de Castellón. Su autor es el arquitecto madrileño Alejandro Zaera, que dirige en Londres el estudio FOA (Foreing Architects) y cuya obra más conocida es la estación de Yokohama. En el Fòrum de Barcelona, Zaera es autor del Pac dels Auditoris, cuyo pavimento ondulante de cerámica fabricada a mano diseñó inspirándose en las cintas de los aeropuertos.

La Expo de Aichi recibió en seis meses unos 22 millones de visitantes de los cuales unos 4 millones pasaron por el pabellón español atraidos, sobre todo, por su bar de tapas, decorado con una escultura-bodegón de Mariscal que colgaba del techo.

Los pabellones de las Expos suelen ser efímeros y se desmontan o derriban, con algunas excepciones. En Barcelona se reconstruyó para los Juegos Olímpicos de 1992 el que diseñó el arquitecto alemán Mies Van der Rohe para la Exposición Universal del año 29.