Hasta cinco veces pidieron ayuda a las autoridades de Malta y en una ocasión, ya desesperados, a un barco que pasó por la zona. Nunca les hicieron caso, pese a la precariedad de su situación: una treintena de personas hacinadas en una patera de apenas cinco metros que se encontraba a la deriva en el Mediterráneo, en algún lugar entre Libia y Malta. Los tripulantes de aquel barco les lanzaron unos chalecos salvavidas y flotadores, levantaron el dedo pulgar en señal de que todo estaba en orden, pero el barco siguió su marcha.

La ayuda llegó cuando Vitali Medvedenko, el capitán ucraniano del crucero Jules Verne, decidió parar motores cuando distinguió a la patera, que se estaba llenando de agua, y algunos inmigrantes ya habían saltado al agua. Comenzó a dar vueltas alrededor de la pequeña embarcación para salvar a los náufragos que pudo, 12 en total, en una operación muy complicada. "E incluso así, en esa situación, había pasajeros que decían que siguiéramos, que, textualmente, esos negros no eran nuestro problema", relataba Jordi Cañameras la madrugada de ayer, cuando el Jules Verne había llegado al puerto de Barcelona.

Cañameras, dueño de un restaurante y socorrista en su tiempo libre, fue el pasajero que más trato tuvo con los 12 rescatados, ya que ayudó al médico y a la enfermera en el improvisado hospital de campaña en una cubierta del barco de Vision Cruceros, cuya ruta por las perlas del Mediterráneo se vio alterada por el rescate. "Si llegamos dos horas más tarde, todos hubieran muerto. Venían de Eritrea y hablaban un inglés perfecto. Fue una experiencia muy fuerte tenerlos ahí, vale más que todo el crucero. Una mujer había perdido de su hijo", añadió Cañameras.

DOS CADÁVERES El crucero recogió también dos cadáveres, aunque son muchos más los inmigrantes que perdieron la vida. Para todos los pasajeros --unos 100 desembarcaron en Barcelona; los otros 400, ayer tarde en Alicante-- la experiencia fue dramática. Veían a los náufragos exhaustos, algunos incapaces de agarrarse a los salvavidas, en un mar bastante movido. "Es una cosa que siempre ves en el telediario, pero realmente no te das cuenta de lo que es una patera hasta que la ves", comentaba una pasajera.

Otro de los viajeros, Juan Antonio Tirado, relató que "la emoción ha sido muy grande". Recordó cómo uno de los inmigrantes "se quitó el chaleco y nadó rápido hacia el barco".