Miles de personas de todas las profesiones, edades y orígenes planifican sus vacaciones y ahorran lo imposible para apreciar las inigualables sensaciones que depara un eclipse total de Sol. Con suma antelación, analizan el recorrido del fenómeno y eligen un buen lugar donde apreciar el breve pero mágico oscurecimiento del día y el notable descenso de las temperaturas. Este año han tenido suerte porque la fecha es propicia para viajar, el 1 de agosto, pero las posibilidades de escoger se han reducido casi a la nada: el destino se llama Novosibirsk y está en Siberia, a 2.800 kilómetros de Moscú.

Hay eclipses totales de Sol para todos los gustos turísticos, a razón de seis o siete por década, pero pocas veces su recorrido transita por una región tan despoblada. Desde el Ártico canadiense, donde se inicia, hasta el norte de China, donde concluye, podemos hallar hielos perpetuos, mares profundos, hermosas taigas y vastos desiertos, pero pocas ciudades. Podría decirse que a la gran Novosibirsk (1,5 millones de habitantes), un auténtico oasis urbano, le ha tocado la lotería astronómica.

"El recorrido del eclipse es bastante amplio, pero Novosibirks es el único núcleo bien comunicado y con infraestructura turística", explica Juan Pedro Gómez, de la Agrupación Astronómica de Cartagena, que viajará a Siberia en compañía de medio centenar de personas de la expedición Shelios. "Quizá el mejor sitio sería Mongolia, en el desierto del Gobi, porque allí son menores las posibilidades de lluvia, pero es obvio que no es tan fácil llegar", insiste Joaquim Ribalta, subdirector de la Agrupación Astronómica de Sabadell, que acampará en tiendas a 50 kilómetros de Novosibirsk en compañía de otras 50 personas. Aunque ambos grupos planifican el viaje con vocación científica, lo aprovecharán también para visitar Moscú y realizarán parte del trayecto en el Transiberiano. "Se trata de pasarlo bien", dicen los dos. Serán unos 15 días de viaje en total.

La mayor ciudad de Siberia, y la tercera de Rusia tras Moscú y San Petersburgo, vive una fiebre del oro. Las autoridades calculan que los turistas extranjeros gastarán casi un millón de euros diarios solo en hotel y comida. Mientras, la población local se prepara para hacer su agosto alquilando pisos y dachas a los viajeros que no quepan en los 87 hoteles de la ciudad. Las escasas 3.000 plazas han sido reservadas con varios meses de antelación. Por ejemplo, la expedición Shelios, con una nutrida representación canaria entre científicos y estudiantes, reservó plaza hace año y medio, recuerda Gómez: "No es una exageración teniendo en cuenta la demanda". Los aficionados de Sabadell, que suelen acampar en tiendas, acaban de reservar no para el próximo eclipse, sino para el siguiente, en el 2010. "Es que en la isla de Pascua, donde queremos ir, no cabe tanta gente", dice Ribalta.

Las autoridades de Novosibirsk crearon un comité especial para preparar al más alto nivel la acogida de los turistas, pero se han encontrado con una avalancha de solicitudes. Y siguen llegando. "El déficit de plazas en los hoteles no nos deja aprovechar debidamente el interés por nuestra ciudad que hay con motivo del eclipse", declaró el presidente de la Unión de Turoperadoras de Siberia, Viktor Ladyguin.

Los que se han quedado sin hotel tendrán que elegir entre los campamentos de tiendas que el ayuntamiento tiene previsto instalar en las afueras y los pisos privados que se ofrecen ya en las páginas de publicidad a precios superiores a los 100 euros diarios. Se espera que el clima continental con veranos secos y temperaturas que llegan a 20-22 grados permita habilitar un cámping para los turistas.

La ciudad instalará también entre 100 y 150 telescopios para los visitantes y habilitará miradores gratuitos para ver mejor el fenómeno. Además, a petición de la policía de tráfico, se prevé que el 1 de agosto será festivo para evitar atascos.