Con la presencia de ¡un centenar! de fotógrafos, Amelia, hija de José Bono, dio el sí quiero el viernes a Manuel Martos, vástago de Raphael y Natalia Figueroa. Fue en la castiza y bella Toledo, asediada para la ocasión por políticos, aristócratas y gentes de la farándula, muy habituados todos ellos a los flases y a las posturas divinas. Todos menos quizá el novio, al que se le vio muy nervioso, y eso que había recibido clases de baile para estar a la altura. De su brazo iba su madre y madrina, Figueroa, que se declaró muy contenta de ganar nueras con las bodas de sus tres hijos.

Muy risueño y elegante, el presidente del Congreso de los Diputados llevó al altar a su hija, guapísima con un principesco diseño de Manuel Mota (Pronovias) que tenía una cola de tres metros, cuerpo drapeado y velo de tul. Tras el enlace, la pareja saludó al medio millar de personas que soportaron con santa paciencia y sudores los 40 grados de sol. Luego los invitados acudieron a la fiesta en un cortijo de la familia de Figueroa.

Allí estuvieron, entre otros, Miguel Ángel Muñoz, Pedro Ruiz, que se pavoneaba de haber ejercido de Celestino con los novios, Bisbal, Ruiz-Gallardón, Alaska, María Teresa Fernández de la Vega, María Teresa Campos (con nuevo novio, un letrado argentino), la familia Tous (la mujer de Bono tiene tres franquicias de la marca, dos en Albacete y una en Toledo). Faltaron Alejandro Sanz, José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Eduardo Zaplana.