Días antes de que el debate de la reforma de la ley del aborto estuviera a punto de echar a andar, la Generalitat valenciana abrió un inesperado frente. Anunció su propósito de llevar al parlamento autonómico un proyecto legislativo que impulse las adopciones como alternativa al aborto. La iniciativa del Gobierno de Francisco Camps es aún más un conjunto de incógnitas que respuestas. Parte del supuesto de que para la madre siempre será menos traumático dar a un bebé en adopción que poner fin a la vida de un feto. Es una práctica común en algunos países, incluso llevada al cine hace poco.