El siempre agrio debate sobre la ley del aborto, frágilmente cerrado hace 23 años con el voto en contra de Alianza Popular (AP), puede decirse abiertamente que resucitó con carácter oficial ayer, 16 de octubre del 2008, año en el que, no en vano, se ha conocido que España ha superado la barrera psicológica de los 100.000 embarazos interrumpidos artificialmente. El Congreso dio vía libre a la subcomisión que debatirá y propondrá cómo reformar la ley vigente. Es un frente. Pero hay otro: como hace 23 años, en la calle el choque de pareceres lo protagonizaron de nuevo los grupos situados en los dos extremos del debate.

Así, Valencia fue escenario de un enfrentamiento que, tal vez, será habitual y creciente en los próximos meses. La llegada del pequeño velero de la oenegé holandesa Women on Waves, a bordo del cual se practican interrupciones del embarazo, cosechó, de forma simultánea, una festiva descarga percusiva y un excitado grito de "¡asesinos!".

A un lado de la dársena se encontraban trabajadores de clínicas abortistas e integrantes del colectivo feminista, que abogan por un aborto libre hasta las 24 semanas de gestación y que consideran normal organizar una fiesta de bienvenida a un barco en el que un número aún indeterminado de mujeres se someterán, supuestamente, a algo tan traumático como la interrupción de su embarazo, aunque se opte por el método farmacológico, con las píldoras de Mifepristona, con un éxito del 97%.

"NO ES UNA CELEBRACIÓN" "No estamos celebrando el aborto", dijo Encina García, representante de las feministas que han invitado al barco de Women on the Waves para que realice abortos en aguas internacionales bajo la legislación holandesa, mientras atronaban las percusiones de un grupo de más de 10 mujeres.

Unos metros más allá, frente al cordón policial, estaban aquellos para los que todo aborto es, pura y simplemente, un asesinato. Colectivos ultraconservadores como HazteOír, especializado en la agitación electrónica y que ya ha denunciado a la oenegé por homicidio, la iniciativa Derecho a Vivir y los Jóvenes Provida de Valencia, a cuyo portavoz, Juan Ribera, estudiante de 17 años, se le pudo ver ayer, micrófono en mano, gritando: "¡Necesitamos a vuestros hijos! ¡Queremos ayudaros! ¡Dejaos que os ayudemos!", para luego volver al ya conocido "¡asesinos!".

El conseller de Bienestar Social valenciano, Juan Cotino, sostuvo que su Gobierno trabajaba para "defender la vida", mientras que otros, en referencia a los abortistas, se dedicaban a "buscar la muerte". Más personal en sus críticas al velero, de 14 metros de eslora, fue la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Para ella, se trata de una "provocación" que le causa "indignación".

Encina García, del colectivo feminista, aseguró que, durante la anterior legislatura, los socialistas prefirieron no abrir un melón tan espinoso al sentirse acosados por las movilizaciones de la Iglesia católica. Ahora, en cambio, sienten la presión de los abortistas. Por eso ella es una de las organizadoras de la visita del barco de la oenegé holandesa.