Las palomas, las gaviotas y los estorninos son tres de las aves-plaga más importantes que a menudo se instalan en las ciudades, donde causan cuantiosos daños y desperfectos en los monumentos más emblemáticos del patrimonio nacional, pero, además, son importantes transmisoras de graves enfermedades. Las cotorras y las cigüeñas también pueden considerarse aves-plaga, aunque su acción es menor que en el caso de las tres anteriores.

Las palomas, tradicionalmente consideradas como símbolo de paz, libertad y armonía, son llamadas por los expertos las "ratas del aire", ya que son las que más ensucian las ciudades, a pesar de lo cual miles de personas siguen alimentándolas.

Milagros Fernández de Lezeta, directora de la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla) indica que las palomas encuentran cobijo en las ciudades porque estos hábitats son lugares muy atractivos por su temperatura y por la ausencia de los depredadores.

Su proliferación provoca importantes daños en el patrimonio urbano, porque ensucian los balcones, anidan en los tejados, obstruyen los canalones de los edificios y erosionan la piedra de las construcciones con sus defecaciones --recordar que una paloma puede llegar a producir unos 12 kilos de excrementos al año--.

PATOLOGÍAS Además de los importantes costes económicos, estas aves son portadoras de graves enfermedades como la ornitosis- psitacosis, (causada por la bacteria Clamidia psitaci), la salmonelosis (por la ingestión de alimentos contaminados por heces de paloma), la fiebre del Nilo Occidental (provocada por virus), la histoplasmosis o la criptococosis (contagiadas por hongos) .

Al mismo tiempo, ha distinguido otro tipo de enfermedades no infecciosas, como las alergias causadas por los ácaros o ectoparásitos que se alojan en las plumas de las palomas.

Otra de las aves-plaga que afecta más a las ciudades es el estornino, que vive en bandadas, se alimenta de los desperdicios que hay en el suelo y sus excrementos, y su agudo griterío causa numerosas molestias a los vecinos.

Habitan en países del norte de Europa, en especial en Noruega, Finlandia, Dinamarca y Reino Unido, donde se concentran hasta la llegada del invierno que, con el frío, viajan a España.

El estornino mide alrededor de 22 centímetros desde el pico hasta la extremidad de la cola, tiene una cabeza pequeña, su pico es cónico y amarillo, y su cuerpo es de un plumaje negro con reflejos verdes y morados.

La gaviota, la tercera ave-plaga más importante, se aloja en las ciudades con acantilados, aunque desde hace algún tiempo empieza ya a anidar en todas las ciudades costeras. Se alimentan de pescado y, en general, de cualquier sustento que encuentran en los vertederos de las ciudades, y el ruido y la suciedad que provocan obligan a muchos ayuntamientos a realizar continuas campañas de control. Estas campañas suelen ponerse en marcha en los meses de abril a agosto.