Más sincera que nunca se muestra Eugenia Martínez de Irujo en una extensa entrevista que concede a la revista Tiempo y en la que aborda todo tipo de cuestiones sobre su vida, sus aficiones y sus preferencias a la hora de vestir. Con ese aire hippy que ha heredado de su madre, la hija menor de la duquesa de Alba no tiene reparos en reconocer: "Llevo con dieta toda mi vida". "Desde que tengo 12 años, me cuido muchísimo con la comida. Siempre intento comer sano, y me encanta comer, es un esfuerzo horroroso", añade.

La duquesa de Montoro, de 42 años, trata de hacer deporte: "Lo que hago es gimnasia cuatro días a la semana y de vez en cuando juego al tenis, que me divierte, y me encanta montar a caballo, no en competición, pero sí en el campo", apunta.

La única hija de Cayetana Fitz-James Stuart, que posa para el semanario del Grupo Zeta con un estilo casual con vaqueros, camiseta y zapatillas deportivas, asegura que no es nada glamurosa y pone como ejemplo: "Siempre que estoy en palacio llevo puestas zapatillas de deporte".

FONDO DE ARMARIO SENCILLO A pesar de que colabora con la joyería Tous y la firma Kelme, confiesa: "No soy nada de grandes marcas". Aunque vive entre el palacio de Liria, en Madrid, y el palacio de Dueñas, en Sevilla, su fondo de armario es "muy sencillo y repetitivo". "Sobre todo, vaqueros, tengo vaqueros desde los 16 años, los guardo y les tengo cariño. También muchas camisetas, jerséis en invierno y pantalones negros", señala.

La pequeña de los Alba también reconoce que hubiera preferido ser una persona anónima, pero admite que ser famoso, como casi todo en la vida, "tiene sus pros y sus contras". "Soy bastante reservada. Si puedo contar algo, lo cuento a mis íntimos amigos, que tengo desde los 11 años", argumenta Eugenia. "Lo peor es que los paparazis me persigan en coche cuando voy con mi hija", admite.

Dado que en su familia son muy taurinos y como exmujer de Fran Rivera, la duquesa de Montoro defiende la fiesta de los toros ante los intentos de restringirla. "Me da rabia que prohíban los toros y, sin embargo, mantengan infinidad de fiestas en las que se maltrata a los distintos animales y nadie dice nada sobre ello", concluye Eugenia.