Amy Winehouse ha vuelto a las andadas. El sábado se presentó completamente ebria en el primer concierto de su gira europea, en Belgrado. Llegó tarde, se tambaleaba y era incapaz de entonar la letra de la canción, lo que provocó un sonoro abucheo. Incluso llegó a lanzar el micrófono al público, según se puede ver en un vídeo de un aficionado.

La banda, desconcertada por el colocón de la solista, intentó protegerla tocando como si no pasara nada. Pero la diva del soul desaparecía del escenario y cuando volvía abroncaba a los músicos. Los casi 20.000 seguidores que pagaron unos 50 euros para verla empezaron a gritarle mientras se retiraban. Winehouse ha cancelado sus dos próximos conciertos en Estambul y Atenas. El 8 de julio está prevista su presencia en el BBK Live de Bilbao.

En el 2007, la cantante ya canceló varios conciertos en Europa y fue hospitalizada por una sobredosis de heroína, éxtasis, cocaína, ketamina y alcohol. Un año más tarde apareció en un vídeo fumando crack y fue citada a declarar por la policía. Al año siguiente, en el festival Rock in Rio de Lisboa, volvió a actuar borracha. Las presiones familiares la llevaron, en el 2009, a la isla caribeña de Santa Lucía a desintoxicarse. Allí fue fotografiada corriendo desnuda en un hotel y siguió bebiendo ron y otros espirituosos. El pasado mes, Winehouse, de 27 años, lo intentó de nuevo tras el ultimatum de los médicos de que si no deja el alcohol, morirá pronto. Ingresó en una clínica londinense y cuando abandonó el centro se mostró feliz. La realidad ha demostrado lo contrario.