Sergio, dueño de una administración de lotería de Benifaió (Valencia) con 40 años de historia, se lamenta de no haber pedido para el sorteo de Navidad más series del 51.011, el número que coincide con la fecha en que se casó la duquesa de Alba y por el que sigue recibiendo unas 15 llamadas al día. Pero no hay más, no hay más décimos en ninguna de las tres administraciones de lotería que han puesto a la venta este número tan mediático.

En la administración de Sergio, de 41 años, después de que lo hiciera primero su abuela y luego su madre, se vendió en tres días. Tenía 30 series, es decir 300 décimos, y la mitad de ellos fueron a parar a un grupo de clavariesas de la localidad que a su vez lo revendieron en participaciones.

“Y también en na de días”, contesta con desparpajo Sergio, al que le extraña que continúen llamando todos los días a su establecimiento interesándose por el número, que le mandaron Loterías y Apuestas del Estado al pedir uno que terminará en 11.

“Piden muchas fechas, una boda, un cumpleaños, el nacimiento de un familiar. Estoy curado de espanto --continúa--, porque mira lo que me pasó el otro día. Una señora me llamó porque quería comprar uno que era el que figuraba en la urna de incineración de su madre. Fíjate”. Pero este lotero “no cree en esas cosas porque todos los números están en el bombo y es la suerte la que hace que salga uno u otro”.

ALGO ÚNICO // Más series del 51.011 fueron vendidas en la administración número 1 de Durcal (Granada), donde responde al teléfono Marga, una empleada que no recuerda, como el lotero anterior, “una cosa tan fuerte” por uno de sus décimos.

“Nunca nos había pasado nada así; hay varios números que despiertan interés, pero éste se vendió en un día; atendimos muchísimas llamadas, enviamos muchos a personas que nos lo pidieron por teléfono a través de una empresa de mensajería”, comenta la empleada de la administración, que lleva 30 años abierta.

Menos tiempo lleva la Lotería Manises, ubicada en este municipio de Valencia, en la que se vendieron 60 series de este número que figura entre los 5.000 que la administración ha puesto a la venta para el sorteo extraordinario. Ahora ya solo le quedan 3.000 números distintos y entre ellos tampoco está el del terremoto de Lorca, el 11.511, que también se vendió en esta administración.

Todos los días reciben una media de unas 25 llamadas preguntando por este número y el de la boda. “Hace un momento me ha llamado un chico que quería el 51.011 porque ese día había creado con un grupo de amigos una asociación, pero yo le he dicho ¡hombre que es el de la duquesa! y se ha echado a reír”, comenta con una sonrisa.

Muchas anécdotas sobre este número porque, según Rafa, “la gente vincula a la duquesa con una persona con suerte, al menos en lo económico; piensan que ha sido muy afortunada en la vida, aunque yo no la conozco”, apostilla. Pero también multitud de curiosidades sobre otros que terminan en 11. Fechas de bodas propias o ajenas, como la de Guillermo de Inglaterra y Kate Middelton el 19 de abril; de nacimientos o muertes, como la de Amy Winehouse (el 23.611); de acontecimientos deportivos, como el de la copa Davis...

“Elegimos cada vez más los números, la mitología de la superstición hacia un número se acrecienta y lo hace porque nos lo ha facilitado aún más internet”, señala la directora de márketing de Ventura 24.es, Zuriñe Sáez, quien confirma las terminaciones más reclamadas son el 5, la más afortunada, seguida del 4 y 6. H