La batalla judicial que se libra en EEUU contra la iglesia católica por los abusos sexuales a menores cometidos durante décadas en varias diócesis de EEUU, escribió el viernes por la noche un capítulo inédito. Un tribunal de Filadelfia condenó a monseñor William Lynn, un obispo antiguo asistente del cardenal, por ocultar las tropelías de sus subordinados, a los que mantuvo en el cargo tras recibir denuncias “creíbles” de su conducta inapropiada. El veredicto tiene una enorme significación, ya que es la primera vez que la justicia estadounidense condena a un jerarca eclesiástico por encubrir pederastas, ya que las sentencias previas por pedofilia se restringieron a los autores de los abusos.

Este caso es una victoria para las asociaciones de víctimas que durante años han acusado a la jerarquía de tapar los abusos de menores cometidos por sus curas, trasladándolos a menudo de parroquia para acallar las habladurías y protegerles de las denuncias. Pero los fiscales han sido incapaces de demostrar que Lynn formara parte de una conspiración para encubrir los crímenes de sus subordinados y ha sido absuelto del cargo de poner en peligro el bienestar de los niños de su diócesis. No obstante, cumplirá entre tres y siete años de cárcel por encubrimiento de pederastas, aunque el veredicto final se conocerá el 13 de agosto.

“Muchos miembros de la jerarquía católica de Filadelfia tienen las manos manchadas”, manifestó el fiscal del distrito Seth Williams. H