Analgésicos y antipiréticos tan conocidos como el paracetamol y el ibuprofeno, antiácidos y protectores gástricos como el Almax y el omeprazol, flumiles contra los catarros y gripes, antidiarréicos como el Fortasec y lágrimas artificiales para ojos secos como Acuolens engrosan la lista de 456 fármacos que juzga menores -de baja utilidad terapéutica, uso ocasional y bajo precio (menos de tres euros)- que la ministra de Sanidad, Ana Mato, propondrá hoy a los consejeros de las comunidades autónomas sacar de la financiación pública.

El objetivo de la medida que la ministra expondrá en el Consejo Interterritorial de Salud es ahorrar unos 440 millones de euros, según los cálculos del propio Ministerio. Por lo menos, ya que algunas comunidades son partidarias de que la “reforma del nomenclator”, como se denomina oficialmente, se amplíe a laxantes, antitusivos, antialérgicos, antimicóticos (contra hongos) y aciclovires (contra herpes).

Algunos expertos dan por seguro que también acabarán fuera los venotónicos, que permiten reforzar la pared de la venas y, por tanto, calmar algunos síntomas de las varices, y los vasodilatadores, excluidos en casi toda Europa y que, como su propio nombre indica, dilatan los vasos sanguíneos aumentando así el flujo sanguíneo. O los antiinflamatorios tópicos, como el Voltarén.

La titular de Sanidad, objeto de críticas en las redes sociales por apuntar que muchos de estos fármacos “pueden ser sustituidos por remedios naturales”, abrirá un plazo para que las comunidades efectúen alegaciones, de forma que la medida se aplicaría en septiembre. En cualquier caso, su intención (“si seguimos el ejemplo de Europa”) es que la revisión del catálogo de fármacos financiados se realice anualmente.

La medida cuenta con el apoyo de la Asociación para el Autocuidado de la Salud (Anefp), que aumentaría su mercado de fármacos sin receta, con los que factura más de 3.000 millones al año. Su presidente, Rafael García Gutiérrez, ha apuntado que “descongestionaría las consultas de atención primaria”, evitando 23 millones de ellas. Las asociaciones de médicos defensores de la sanidad pública y los foros de pacientes replican que “no hay síntomas leves ni enfermedades menores” y que “el dolor puede ser precursor de males graves”.

‘MEDICAMENTAZO’ // Los expertos apuntan que la desfinanciación de fármacos o medicamentazo únicamente reporta ahorro a corto plazo, ya que se produce el efecto desplazamiento y los médicos tienden a sustituir los fármacos retirados por otros más modernos y caros. Con la retirada en 1994 y en 1998 por gobiernos del PSOE y el PP de 740 y 834 fármacos, respectivamente, el sistema obtuvo unos ahorros de 180 y 240 millones de euros. H