Creen que todo lo que debían saber sobre los avances de la policía científica lo han visto en las teleseries CSI? Se equivocan. Si hubieran asistido a un juicio que se celebró la semana pasada en la Audiencia de Girona habrían descubierto el creciente papel que, en la identificación de criminales, especialmente de ladrones de viviendas, juegan los otogramas, que es como técnicamente se conocen las huellas de las orejas. Policías y forenses españoles son referentes en el uso de este tipo de huellas a escala mundial. De hecho, estas impresiones han permitido unas 16 sentencias condenatorias en España, donde un grupo de médicos forenses ha elaborado un sistema de clasificación de las mismas pionero por el que se ha interesado incluso el FBI estadounidense.

En el proceso judicial de Girona contra una banda de ladrones georgianos los mossos presentaron como pruebas siete huellas de orejas que habían encontrado en puertas de viviendas que estos habían asaltado. En concreto, los delincuentes dejaron las huellas cuando pegaron la oreja en las puertas para escuchar si había alguien en los pisos. Tras analizar las siete huellas encontradas y compararlas con las orejas de los miembros de la banda, los mossos demostraron de forma concluyente que los rastros correspondían a dos de los acusados.

TAMBIÉN EN FUSILES // El uso de las huellas de las orejas como elemento identificativo se basa en que, al igual que ocurre con las huellas dactilares, no hay dos seres humanos que tengan las orejas idénticas (ni siquiera en el caso de los gemelos monocigóticos). Aunque la técnica llegó a España a principios del 2000, el aumento en los últimos años de los robos en viviendas ha multiplicado su empleo entre los policías. También pueden recuperarse estas huellas de las culatas de los fusiles, pues la oreja se apoya allí en el momento de disparar.

“Si apoyamos la oreja en una superficie dejamos un rastro de sudor y restos sebáceos del pabellón auditivo”, explican fuentes de la policía científica, que añaden que “esos restos no se ven a simple vista pero pueden ser recuperados mediante los mismos reveladores que las huellas dactilares”. Eso sí, no todos los rastros valen. “No siempre la huella está completa o es utilizable. Solo las empleamos cuando podemos recuperarlas bien”, dicen.

“La huella de una oreja tiene hoy, a nivel de identificación, la misma validez judicial que una huella dactilar o la odontológica”, informa el forense y médico especialista en medicina legal Aitor Curiel, que junto a otros dos expertos ha desarrollado un sistema pionero de clasificación de huellas de orejas. Curiel, que ha analizado más de 3.000 orejas, sostiene que científicamente está probado que es imposible que haya dos de estos órganos iguales. Por eso, si se obtiene una huella de una oreja, puede cotejarse con el pabellón del sospechoso cuando este es detenido. Entonces, la policía hace que el arrestado coloque su oreja sobre un vidrio, del que se extrae el dibujo.

DE 7 A 9 COINCIDENCIAS // El método determina los puntos en que debe darse la coincidencia entre la huella encontrada y la huella tomada por la policía. Son entre siete y nueve. Si coinciden, la identificación es definitiva. “Muchas veces basta con superponer ambas imágenes para saber si coinciden o no”, añade este experto, que ha sido invitado por el FBI a su sede en Quantico (Virginia) para explicar su tesis.

Pero no es esa su única utilidad. “Hemos desarrollado un método que, por la inclinación de la huella de la oreja, se puede determinar la altura de la persona”, explica el doctor Curiel. H