La enfermedad, cuya naturaleza no ha sido desvelada por su familia, le apartó de los escenarios hace dos años, y el domingo terminó con su vida. Sergio Blanco, cantante de voz amable y discreta, murió a los 66 años dejando atrás una carrera de casi cinco décadas en torno a la canción melódica, de raíces folk, a través de tres populares identidades artísticas, Mocedades, Sergio y Estíbaliz y su escudería de madurez, El Consorcio. Su familia le despidió ayer en la intimidad. Ni siquiera se reveló el lugar de la capilla ardiente.

Blanco, nacido en Bilbao el 17 de noviembre de 1948, formó filas en 1967 en el grupo Voces y Guitarras junto a los futuros miembros de Mocedades, incluidas las hermanas Amaya, Izaskun y Estíbaliz Uranga. Dos años después, la formación adoptó el nombre de Mocedades y Blanco tomó parte en sus primeros tres álbumes, que incluyeron los primeros clásicos del grupo, como Pange lingua, y versiones pop del momento (Let it be, de los Beatles), primerizas adaptaciones en euskera (Oi pello pello, de Mikel Laboa), estándares folk (My bonnie) y espirituales (Swing low, sweet chariot).

En 1972, Blanco y Estíbaliz Uranga abandonaron el grupo para lanzarse como dúo de la mano de Juan Carlos Calderón, que tuteló su primer disco. Calderón firmó Tú volverás, la composición que Sergio y Estíbaliz presentaron en Eurovisión en 1975, año de su boda, con un resultado discreto (décimo lugar).

En adelante, la pareja vio potenciado su estilo de canción sensible con el álbum Quién compra una canción y colaboraciones sonadas, como la del álbum Misa campesina, del nicarangüense Carlos Mejía Godoy. Ya en 1993, ambos se reencontraron con excolegas de Mocedades en otro grupo, El Consorcio, de carácter nostálgico, con el que grabaron diez discos. La tradición familiar continua: su hija María dirige desde el 2008 el grupo de corte indie-pop Mäbu. H