Una veintena de inmigrantes continúan subidos a la valla de Melilla, ante un fuerte despliegue de la Guardia Civil, tras el intento de entrada registrado este miércoles, en el que alrededor de treinta subsaharianos han conseguido acceder a la ciudad autónoma.

Los inmigrantes se encuentran encaramados en una zona muy próxima al puesto fronterizo de Barrio Chino, que continúa cerrado, al igual que un tramo de la carretera de circunvalación, que discurre paralela al perímetro. La valla está próxima a una serie de viviendas, en el lado marroquí, que facilita a los subsaharianos poder esconderse.

Según fuentes policiales, en el intento de entrada han participado unas 100 personas, que se han podido aprovechar de las malas condiciones meteorológicas que afectan a Melilla, lo que ha imposibilitado la salida del helicóptero de la Guardia Civil, fundamental en labores de vigilancia fronteriza.

Los alrededor de treinta que han conseguido entrar han llegado al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) escoltados por varios coches de la Policía Nacional. A diferencia de otras ocasiones, los subsaharianos han llegado más tranquilos, casi caminando, y a las puertas del centro no se encontraban esperándoles sus compatriotas, como sí ha ocurrido otras veces.

Un poco más tarde, ya en el interior del CETI, a lo lejos, se han oído los tradicionales gritos de júbilo y de alegría, al recibir a los recién llegados.

La de este miércoles es la primera entrada de inmigrantes por la valla, después de que Marruecos desmantelara los asentamientos de inmigrantes ubicados, sobre todo, en el monte Gurugú y en las localidades próximas a Melilla. Desde entonces, se había advertido un descenso de la presión migratoria, aunque la Guardia Civil permanecía en alerta.

El último salto a la valla de la ciudad se produjo el pasado día 10 cuando entraron a Melilla unos 40 subsaharianos.