Lucie Ouattara vivió ayer un breve reencuentro con su hijo, Adou, el niño de ocho años que intentó cruzar la frontera de Ceuta dentro de una maleta y que permanece en el centro de menores Mediterráneo de la ciudad autónoma. “El niño casi se cae por el pasillo al ver a su madre”, contó el abogado Juan Isidro Fernández, representante legal de la familia y testigo de un momento que la madre esperaba con ansia.

El abrazo entre ambos se produjo en uno de los pasillos del centro de menores, donde la madre no pudo evitar derramar lágrimas y su hijo, nada más verla, corrió hacia ella. “Fue algo muy emotivo, salió corriendo por el pasillo y los dos se abrazaron, lo que demuestra que los dos estaban deseando verse”, explicó.

Ouattara llegó ayer lunes a Ceuta para prestar declaración y someterse a las pruebas pertinentes de ADN para descartar un caso de trata de personas.

También declaró ayer de nuevo el padre del menor, que permanece en prisión preventiva sin fianza. “El niño está enfermo y él lo que quería era traerlo a España cuanto antes, pero por un mero problema burocrático de 70 u 80 euros no pudo ser”, señaló el abogado de la familia, que añadió que el hombre no recurrió al juzgado de lo contencioso administrativo que le denegaba la reagrupación familiar. H