La alcaldía de Río de Janeiro anunció este lunes que bloqueará el acceso a todas sus playas el próximo jueves como forma de evitar aglomeraciones de personas despidiendo el año 2020 en las arenas, en momentos en que esta ciudad brasileña vive una segunda ola de la epidemia de covid, según informa Efe.

La ciudad más emblemática de Brasil ya había anunciado hace dos semanas, ante el rebrote de la pandemia, su decisión de cancelar todos los eventos públicos organizados para despedir el año, incluyendo su tradicional fiesta de 'Reveillon', famosa por el espectáculo de fuegos de artificio de 20 minutos y por conciertos musicales en diferentes escenarios en la playa de Copacabana.

El Reveillon es el evento que más turistas atrae a Río de Janeiro después del carnaval y hace un año llegó a congregar a 2,9 millones de personas en la playa de Copacabana para despedir 2019.

Inicialmente la alcaldía había anunciado que bloquearía el acceso a la playa de Copacabana para evitar cualquier tipo de aglomeración en la misma en la noche del 31 de diciembre pero este lunes decidió ampliar la restricción a todas las playas de la ciudad.

Para ello montará retenes en las calles de acceso a las playas, prohibirá la circulación por las avenidas que bordean las arenas y limitará los horarios de funcionamiento de los transportes públicos, incluyendo el metro, para impedir que cariocas o turistas decidan ir a las arenas en la noche del 31 de diciembre.

Tan solo las personas que viven en los barrios playeros y los turistas ya alojados en hoteles de estas áreas podrán acceder a la playa, pero para ello tendrán que mostrar recibos que confirmen su dirección de residencia o las reservas de hotel.

Evitar aglomeraciones

"El objetivo es evitar aglomeraciones en la última noche del año y contener la propagación del nuevo coronavirus. La recomendación a la población es que permanezca en sus casas ese día", según un comunicado divulgado por la Alcaldía.

Entre las medidas restrictivas anunciadas este lunes destaca las prohibiciones de lanzar fuegos de artificio, de organizar fiestas privadas y de que los quioscos de las playas organicen fiestas particulares u ofrezcan conciertos musicales incluso para pequeños grupos.

"Es necesario que todos se queden en casa el 31 de diciembre. El plan es una herramienta para mitigar las aglomeraciones y conmemoraciones. Necesitamos enfrentar esta situación juntos y eso no depende tan solo del poder público sino de la conciencia y actitud de cada uno", afirmó el jefe del Centro de Operaciones de Río, Alexandre Cardeman, en una rueda de prensa.

Río de Janeiro es, después de Sao Paulo, la segunda ciudad más afectada por la covid-19 en Brasil, el segundo país con más muertes por la enfermedad en el mundo luego de Estados Unidos, con cerca de 192.000 fallecidos, y el tercero con más casos después de Estados Unidos e India, con más de 7,5 millones de contagios.

Pese a que el número de casos y muertes venía cayendo con fuerza desde comienzos de noviembre, algunos estados, entre ellos Rio de Janeiro, anunciaron la reimplantación de algunas de las medidas de distanciamiento social para frenar la pandemia ante el fuerte salto tanto de fallecimientos como de contagios en lo que va de diciembre.

La pandemia también tiene en duda el famoso Carnaval de Rio de Janeiro y las escuelas de samba y las comparsas anunciaron su decisión de aplazarlo desde febrero hasta julio del próximo año, pero condicionado a que ya exista una vacuna y una campaña de inmunización.