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El Periódico Mediterráneo

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Entrevista

Diana Morant: "El reto es que en diez años miremos este momento como el de inflexión de la ciencia"

La ministra pronostica que antes de junio de 2022 se podría comercializar la vacuna de la firma española Hipra. "Es mejor que las anteriores y puede servir como dosis de refuerzo"

La ministra de Ciencia, Diana Morant.

"Soy nieta de criados, vengo de una familia sencilla, me he dedicado a perseguir mis sueños y trabajar y la vida me ha ido acompañando". La ministra Morant describe así su trayectoria vital, fulgurante en la política. La entrevista tiene lugar en València, durante una visita breve antes del viaje de Estado a Suecia con los reyes que ha tenido esta semana. "Me estoy haciendo un poco castellana", bromea después de semanas de estudio en el ministerio para saber casi todo sobre el sistema científico español. Ni estaba preparada para el cargo ni entraba en sus sueños, dice. "Una se va haciendo ministra conforme el día a día te hace entender que tienes la responsabilidad de la transformación del país".

¿Estos meses han sido más complicados de lo que esperaba?

Prometer el cargo no te hace ministra. He tenido que conocer el sistema científico e innovador de nuestro país. Nuestra prioridad es atenderlo y escucharlo para responder a sus necesidades. Ha estado precarizado y eso ha hecho que nuestros científicos se fueran de España. Es lo que tenemos que revertir.

¿Su reto es que la ciencia deje de ser una ‘maría’ en el Gobierno, como ha sido habitual?

Vengo con un trabajo que ya estaba empezado y con un mandato de que transformemos el sistema científico de nuestro país y que en diez años miremos este momento como el punto de inflexión para la transformación de los sectores productivos. Sé que estoy en ese momento. Me siento afortunada porque tras la pandemia los ciudadanos se han convertido en militantes de la ciencia. Somos el primer país del mundo en vacunación y eso es porque la ciudadanía ha confiado en la ciencia. Es el momento y hay dinero para ella. En el presupuesto de 2021 aumentó un 60 % y en 2022 lo vamos a duplicar.

Hay dinero, ¿pero hay dinero suficiente?

Hay dinero suficiente para cambios estructurales y coyunturales, y han de ir en paralelo. Es un cambio de cultura. Tenemos que hacer que la ciencia ocupe el lugar que toca y y se aplique en las empresas. Ese es el pacto por la ciencia. Tenemos que llegar a él utilizando los fondos europeos, pero haciendo también cambios estructurales. Ahí está la ley y las grandes reformas pendientes. En 2023 queremos que la inversión en ciencia e innovación esté en el 2%, que es la media europea.

¿Es un salto de gigante?

Sí, y no lo puede hacer solo el sistema público. En los países donde más intensidad presupuestaria hay en investigación, como Alemania, la inversión es un 70% privada y 30% pública.

¿Y España cómo está?

Estamos en 52% de privada. La C. Valenciana, según la Comisión Europea, es la que más ha evolucionado en innovación desde 2014 de toda España, con un crecimiento de un 18%. Se están haciendo las cosas bien, pero la inversión privada está aún en un 47%.

Dice Leila Guerriero que la pandemia no deja nada positivo, que todo es dolor. Para usted, ¿tiene alguna lectura positiva?

La pandemia es un drama. No estábamos preparados para esta amenaza, pero sí hago lecturas positivas. Europa se ha reinventado, porque esta crisis sí que la ha afrontado de manera unida. La respuesta ha sido solidaria y más justa: se han donado más vacunas que se han administrado. Y esta salida de la crisis ha sido socialdemócrata. Ha sido un reto colectivo. Quiero poner ejemplos de la C. Valenciana: con una empresa de Paterna y el CSIC se fabricaron las primeras mascarillas FFP2 españolas. O el proyecto de Global Omnium para detectar el virus en aguas residuales. En España no se fabricaba vacuna humana y tenemos cuatro empresas ahora que forman parte del proceso de producción de las que nos hemos inoculado. Y hay una vacuna a punto de convertirse en la primera española por parte de la empresa Hipra.

¿Esta vacuna no llega tarde?

No llega tarde, ya estamos en fase 2, en un ensayo como dosis de refuerzo en población vacunada con Pfizer. Por otro lado, combina las proteínas de las variantes del virus. Por tanto, ya es mejor que las anteriores. Y no necesita congelación ni preparado antes de inocular. Hay muchas razones para afirmar que es un vacuna mejor.

¿Y nos costará menos que importar las otras?

Todavía no se sabe, pero la vacuna española, que ha estado acompañada por fondos públicos españoles y de Europa, pretende ser accesible, no solo en nuestro país, sino para el resto del mundo. Hay países que no llegan al 10% de población vacunada. Por tanto, no llegamos tarde.

¿Cuándo estará?

La compañía puso fechas y se están cumpliendo. Sin riesgo a ser imprudente, estamos hablando de que en el primer o segundo trimestre de 2022 podríamos comercializar vacuna española.

¿Lo sucedido con esa vacuna demuestra que la investigación en el sector privado funciona mejor que en el público, porque el CSIC no ha llegado tan lejos?

Lo que podemos decir es que es necesaria la colaboración público-privada. Hipra tenía experiencia en vacuna veterinaria y eso les daba un bagaje. Pero la ciencia nunca fracasa. La investigación nunca es una pérdida de dinero, aunque el resultado no sea siempre un producto final. Toda la investigación en pandemia en nuestro país ha sido útil.

¿La pandemia ha revalorizado a la ciencia, pero la situación laboral y económica de los investigadores es ahora mejor que antes de la pandemia?

Es un camino a andar aún. Llevamos una década en la que cuando se jubilaban diez investigadores, se reponía cero puestos. Por tanto, íbamos esquilmando nuestro sistema público de ciencia. Tenemos que reparar eso.

¿Cómo?

Llevamos dos años en que el sector científico se considera prioritario a efectos de tasa de reposición y por cada diez jubilados entran doce nuevos investigadores. Eso significa que si en una década se van a jubilar 25.000 sólo en tres años vamos a incorporar a la mitad, 12.500. Es solo un ejemplo. Si hay recursos, también los habrá para salarios, sueldos y equipamientos.

¿La clave son los fondos europeos?

Para el plan de choque, sí.

¿Y para cuándo la ley de ciencia y hasta dónde llegará?

Pasó la primera aprobación del Consejo de Ministros. Me he dado la oportunidad de hacer una revisión. Vamos a sacar en pocos días un segundo borrador enriquecido. Entraría a segunda aprobación a finales de año y a trámite parlamentario el que viene.

¿Contempla alguna medida para paliar la brecha entre hombres y mujeres en la ciencia?

Para nosotros la igualdad está en la base. Lo que ocurre es que las niñas no eligen las carreras tecnológicas, piensan que no son capaces, que las matemáticas se les dan bien, pero porque son trabajadoras, no brillantes. Por tanto, tenemos que estimular estas carreras en las niñas. Faltan referentes en los libros de texto y la ley educativa va a ser clave.

Conoce esa experiencia.

Sí. Estudié ingeniería por rebeldía, porque el mundo me contaba que eso era cosa de hombres. Mi madre no tenía competencias en tecnología. Teníamos que esperar a mi padre para programar el vídeo. Quiero que las niñas entiendan que la tecnología es cosa de ellas. A la carrera investigadora entra un porcentaje igual de hombres y mujeres, pero conforme avanza ya estamos en la mitad de profesoras. Y a los puestos de más alto nivel ya llegan muy pocas. Y en innovación, igual. Sólo un 6 % de las empresas de base tecnológica están lideradas por mujeres. Hay que hacer discriminación positiva y premiar a los centros que están trabajando en igualdad.

Mujer, joven y ministra. ¿Ha notado miradas de desaprobación, el efecto Bibiana Aído?

En estos meses, no. Las mujeres acabamos adaptándonos a ciertas miradas y no las vemos. Seguramente sí que las recibo. A veces no me miran, hay reuniones con hombres y miran a los de tu equipo y a ti, no. Crecí en una ciudad que tenía una alcaldesa, Pepa Frau, y viéndola descubrí que las mujeres podían ser lo que quisieran. Ahora somos un 62 % de mujeres ministras, es el Gobierno de Europa con más mujeres. Estamos abriendo, seguro, muchas oportunidades para niñas y jóvenes.

¿No hay machismo en el Gobierno? En la sociedad lo hay...

Somos un Gobierno muy feminista, liderado por un presidente muy feminista.

Aún no hemos sabido resolver la ecuación entre las ventajas de la ciencia, que logra que máquinas hagan trabajos humanos, y el desempleo. Ahora se ven brotes de ira social además. ¿El ajuste entre ciencia, empleo y vida digna es posible?

No es que crea que el encaje es posible, es que es el único. Solo habrá futuro a través de la ciencia y la innovación. Eso no significa sustituir a las personas por robots o algoritmos, pero sí que tendremos que evolucionar en los puestos de trabajo. Los sectores productivos tienen que ser más innovadores, porque al final los robots los fabrica y los programa alguien, y esa gente antes no cabía aquí. Tenemos leyes para acompañar a las personas en esa reconversión, porque ya no existe eso de trabajar 40 años en el mismo puesto. Pero la tecnología no es una amenaza, sino todo lo contrario.

¿Hay que acostumbrarse a ese concepto de reconversión que antes daba mucho miedo?

El cambio siempre da miedo, pero da más miedo quedarse anclado en el pasado cuando sabes que no funciona. Tenemos que poner este país a la vanguardia de la medicina de precisión, de la generación de energías renovables, del sector agroalimentario y de la digitalización. Ese es el plan.

¿Y la salida no puede ser decrecer, como algunos plantean, un mundo sin tantos avances pero más sostenible?

Es que para mí el crecimiento es hacia un país más verde, cohesionado territorial y socialmente, y más igualitario. No es incompatible la digitalización con la sostenibilidad.

"A Puig le queda una trayectoria larga y yo no sé dónde estaré en el futuro"



La experiencia de gobernar en coalición ya la conocía en Gandia. ¿Cómo la está viendo en el Gobierno, tan complicada como se ve desde fuera?

Trabajamos con mucha unión, cohesión y respeto. Lo primero que hay que entender cuando se trabaja en coalición es que los ciudadanos decidieron y no podemos decir que se equivocaron.

Podría haber una gran coalición PSOE-PP con el mismo resultado.

Hablo del concepto coalición. Si la ciudadanía tiene esa visión plural, tiene que reflejarse en las decisiones del Gobierno.

¿Y de ahí sale un proyecto común?

Podemos quedarnos con las anécdotas, pero lo cierto es que este Gobierno ha hecho frente a la pandemia y ha elaborado un plan de recuperación, transformación y resiliencia, está cumpliendo con el programa y con las reformas que necesitaba este país, que no se ha quedado parado en las peores circunstancias.

¿Ahora que está en Madrid ha descubierto el centralismo?

El centralismo se lleva en la cabeza o no se lleva. El Ministerio de Ciencia e Innovación tiene 150 centros de investigación repartidos por todo el territorio. El CSIC tiene 120 centros y 85 están fuera de Madrid. Once, en la C. Valenciana. Y lo vamos a seguir haciendo. Ese mismo ejercicio se debe hacer desde todas las esferas de decisión, porque si acumulas todo el saber en torno a una capital estás dejando de dar oportunidades a otros territorios.

¿Alguna entidad futura del ministerio en la C. Valenciana?

El ministerio seguirá creciendo. Ahora hemos lanzado unos planes en los cuales hemos hecho trabajar a las comunidades de manera consorciada. Es lo que tiene que hacer España: dejar de combatir entre territorios y compartir más. Y desde luego, desear que al vecino le vaya igual de bien que a ti.

Eso del combate de territorios se ve mucho con el tema de la financiación autonómica. ¿Ha podido defender la posición valenciana?

No lo definiría como combate. La financiación es un tema de justicia. En estos cuatro años con Pedro Sánchez, la C. Valenciana ha recibido un 37 % más de recursos que en los cuatro anteriores de Rajoy. Por tanto, se conoce el problema y se está intentando reparar. Además, tenemos un compromiso del presidente y de la ministra de Hacienda de abordarlo.

«Pero es muy complicado políticamente…» Es la coletilla que se suele añadir.

La política es esto. Nos tendremos que aclarar los partidos. Y saber si defendemos lo que estamos defendiendo en unos territorios o en otros. Habrá que abordarlo con seriedad y altura de miras Y si metemos otros ingredientes... Si bajas los impuestos no pidas dinero al Gobierno. Si te sobra, no pidas que el Gobierno pague los servicios que tú quieres ofrecer.

Sabe que está en la lista de posibles sucesores de Ximo Puig. ¿Le gustaría liderar el PSPV en algún momento y ser candidata a la Generalitat?

A mí me gusta mucho el president Puig, lo está haciendo muy bien y le queda una larga trayectoria. Y yo no sé dónde estaré.

Esa no era la pregunta...

No quiero evitarla, pero esas cosas no se piensan. Al final los proyectos políticos te van conduciendo al lugar que debes ocupar. Y en ocasiones es irte. Ahora solo me queda una admiración profunda por Puig y le deseo mucho tiempo al frente de la C. Valenciana.

¿La plataforma de Yolanda Díaz, Mónica Oltra y Ada Colau es buena para la izquierda o es un peligro para Pedro Sánchez?

Es una buena fotografía ver a cinco mujeres en posiciones de liderazgo compartiendo reflexiones. Enriquece la política española. No sé bien qué es, pero estas alineaciones de mujeres políticas referentes siempre son bienvenidas.

Comentaba antes que uno cuando está en política también piensa en la salida. ¿Dónde se ve y cómo?

Imagino que recuperaré mi profesión. Pero como los políticos tenemos todas esas incompatibilidades a la vuelta y se nos presuponen siempre esas corruptelas… Tenemos derecho a volver a una vida. Todo mi entorno trabaja en empresas en las que seguramente tengo incompatibilidad, pero entiendo que volvería a mi profesión de una manera u otra. Y con el alma cargada de todo el amor que me ha aportado la política.

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