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"En plan... mi crush me putoflipa, tete": diccionario de la jerga adolescente

Grupo de adolescentes.

El habla de los adolescentes está llena de muletillas y neologismos -algunos de largo alcance, otros caducidad inminente- que a menudo se usan de forma compulsiva e identitaria, ya que el argot refuerza el sentimiento de pertenencia. Los expertos no temen carencias lingüísticas en los chavales mientras aprendan a comunicarse en otros registros. Si tienes adolescentes en casa, aquí va un diccionario de urgencia para fomentar (algo) el entendimiento transgeneracional. Advertencia: practicarás la mnemotecnia con la cantidad de palabras que significan "gustar" y "colega".

A machete: con mucho empeño, a tope. 

Bakano: guay en grado superlativo.

Beef: controversia o rivalidad entre dos artistas, principalmente raperos, en el que uno busca pelea (al menos dialéctica), intentando difamar o degradar al otro. Por extensión, beef ya es sinónimo de cualquier pique entre dos personas.

Boomer: palabra manoseada que empezó aludiendo a quienes nacieron entre los años 50 y 60 (sobre todo si compartían ese tic generacional de estar permanentemente indignados con los jóvenes y querer tener la razón en todo). Unas cuantas mutaciones más tarde, el término alude, despectivamente, a cualquiera que saque un puñado años a quien habla. Para un adolescente (y más allá), boomer es tanto una revancha generacional como un apocalipsis vital.

Boquerón: el que aún no se ha morreado. Su antónimo, tiburón, es el que ya da besos con lengua.

Bro: de brother (hermano). Diminutivo que procede del trato fraternal en barrios afroamericanos, pero que aquí -pueden reírse- se oye incluso entre la chavalada del Upper Diagonal. "Tete" sirve como sinónimo. De hecho, tete es ahora palabra fetiche.

"Buen dato": dicho con ironía, cuando alguien está dando una información que al interlocutor le importa un pito.

Chill: tranquilidad, relax, calma. "Este finde me quedo en casa, de chill"; "eh, chill, no me grites que ya recojo la habitación".

Calle: que tiene pedigrí callejero. "Le falta calle", "tiene mucha calle", "cosas de la calle".

Carencias: alguien que no da más de sí o le falta un hervor. «Este tío/tía es un carencias». 

Crack: si le llama así alguien con menos de 20 años, lo mejor es que no se venga arriba. Un crack ha dejado de ser alguien bueno de verdad en lo suyo: ahora es un término irónico que comparte campo semántico con matado, pringado, motivado y parguela.

Cringe: término que viene del inglés y que se usa para designar que algo que te da grima y , sobre todo, te provoca una vergüenza ajena de nivel ingreso hospitalario. Sin embargo, de tan totémico y manoseado, el término empieza a dar signos de agotamiento. Vamos, que utilizar "cringe" empieza a dar cringe.

Crush: flechazo. Orientaciones de uso. "He tenido un crush", "fulanito es mi crush". 

Cundir: gustar.

¡De locos!: superbien, espectacular, con un 'hecho diferencial': normalmente se utiliza en la respuesta. "¡Tiaaaaaaaa, que al final hoy me dejan salir!". "¡De locos!", contesta la tiaaaaaaaaa.

¡De una!: ¡claro que sí! 

¡Dilo, tata!: el ¡vamos! de toda la vida, versión empoderante: básicamente se usa para animar a una colega a que haga algo.

En plan: la muletilla reina del argot adolescente, un auténtico monocultivo de la nada. Podrían cogerse un puñado y repartirse sin ton ni son a lo largo de unas cuantas frases sin que le chirríe a nadie,  siempre y cuando se tenga menos de 30 años. «En plan nos vamos al parque»; «en plan me sigue en internet pero yo paso». 

En verdad:  latiguillo usado continuamente para ratificar lo que se dice, en el sentido de «la verdad es que…».

Estás tú: no significa que estés en alguna parte, sino que, francamente, lo llevas claro. "Estás tú que voy a lavar los platos".

Fiestuki: irse de fiesta, pero con K. 

Flow: estilo callejero.

Flow bakano: superestilazo callejero.

Fresco: se te ve bien, 'to guapo'.. "Este outfit está fresquísimo".

Insta: Instagram en diminutivo. Un modo, cabe decir, con gran tirón entre la chavalada: holi, guapi, loqui, besis, okis.

Jai: pillarse un colocón. 

Jari: malestar repentino. «Me ha dado un jari». 

Letzguere: viene de 'let's get it'; o sea, el "¡vamos!" de toda la vida. Su última derivada viene a ser algo parecido a "skeree'. Ya para avanzados.

LMAO: acrónimo de Laughing My Ass Off. O sea, el clásico «me parto el culo». 

Loco: el «tío» de antes, en la acepción que sirve para interpelar a alguien. «¿Qué pasa, loco?». 

Malro / buenro: por acortamiento, mal rollo o buen rollo.

MDLR: siglas de 'mec de la rue', que en francés significa 'chico de la calle'. Popularizadas a escala global por Morad, el rapero de L'Hospitalet, son el gran estandarte (o meme) de la épica callejera.

Me renta: me gusta, pero con el añadido de que sale a cuenta. "Comprar las botas de fútbol de Messi me renta".

Miérder:  persona despreciable o tonta. «Ese es un mierder».

Mórtimer:  muerto o muy cansado, con connotaciones humorísticas. «Estoy mórtimer». 

"Mucho texto": se le dice a alguien cuando se está enrollando y haciéndose pesado, para que sepa que debe ir callando.

Nashy: el guay de antaño. Mejor que no lo digas si tienes más de 25 años.

Pana: colega. De paneo: de colegueo.

Parguela: viene a ser un pringado que se esfuerza, sin éxito o sobremanera, en hacer algo, o si ese algo es juzgado por los demás como absurdo (o las dos cosas a la vez: una pena, vamos). Sirve como sinónimo matado o motivado.

Pila: mucho o mogollón. Por ejemplo: "Ayer jugué al Minecraft... pero pila, ¿eh?"

Pimpín: término de origen gallego, que amplificó la neojerga del grupo de trap PXXR GVNG (con la acepción del que chulea) y que, unas cuantas mutaciones más tarde, ha adquirido el superpoder de la polisemia: lo mismo quiere decir infeliz, que bocazas, que el que no se entera.

Popu: popular.

Pos: mutación de pues (pero sin actuar como conjunción ni denotar causa), sensible a ser  multiplicada (como los gremlins cuando eran mojados con agua) a lo largo de un manojo de frases sin a priori orden ni sentido.

Pro: expresión sacada de contextos digitales para designar excelencia o mucha devoción por algo. «Este tío es un pro», «esto es de nivel pro». 

Pussy: término cuyo significado bascula entre gatito o gatita y vulva, y que se lo han apropiado desde activistas feministas como las Pussy Riot hasta las divas del trap, siempre con connatación empoderante. "My pussy, my rules", que dijo la filósofa. Pues eso.

Puto: usado como prefijo para dar énfasis a lo que se dice. «Me putoencanta». «Me putoflipa».

Racheta: adaptación de la palabra inglesa 'ratchet', que servía para denominar, con clasismo y desdén, a las muchachas de barrio con amor por el leopardo, el chándal y las uñas de gel largas como sables. Desde que las reinas del trap se lo han apropiado, la palabra denota orgullo callejero.

Random:  inesperado o aleatorio. De origen tecnológico, como 'hater' (quien odia) o 'troll' (saboteador).

Rata:  insulto usado muy frecuentemente para designar algo así como «asco de persona».

Retuit: yo también.

Sapo: chivato en grado superlativo y dicho con asco.

Shippear: juntar a dos personas que podrían hacer buena pareja.

Siete veinticuatro: sinónimo de «todo el rato» (24 horas, siete días por semana). Se usa para designar a pelmas –«es un tío sieteveinticuatro»–, pero no siempre es peyorativo. Por ejemplo: «'En plan' es la muletilla siete veinticuatro».

Suda: primo hermano del clásico "me la suda", pero sin la forma reflexiva. "Suda que me hayan castigado en el insti", "suda que no quieras venir".

Tete: la palabra del momento para designar a un colega. Entre chicas, también se usa "tata", pero el trato preferencial, sin duda alguna, es "tíaaaaaaaaaaaaaaaa".

Tíaaaaaaaaaaaaaaa: equivale al tía de toda la vida, pero con acento agudo, con muchas 'As' y registro grave y un punto gutural. Si no, no sirve.

Tío: palabra convertida en sufijo y que se usa compulsivamente para citar a la persona interpelada, normalmente denotando hartazgo o queja: «Mamatío, enróllate»; «papatío, no me rayes».

Típico:  muletilla empleada para remarcar la identidad de algo.  «Es la típica movida en la que…»; «es lo típico que estás un día en el parque y de repente…».

To: acortamiento de “todo”, pero usado en contextos impropios: “Ese tío está to bueno”. “Ese coche es to guapo".

Tocho:  si piensa que equivale a mamotreto, probablemente es que nació antes de los 2000. Tocho ya no es aquel libro, grueso como un ladrillo, que debía leerse de un día para otro, en los tiempos sin internet, para luego cumplimentar una ficha de lectura absurda. Ahora tocho es algo grandioso, un (caduco) guai a escala superlativa.

Top: lo máximo. 

Va lacasito, va doraemon, va tinkiwinki: básicamente, que va borracho/a.

¿Vale?: muletilla usada para subrayar lo que se cuenta. “Me la encontré en el parque, ¿vale? Y le pregunté si se venía conmigo, ¿vale? Y me dijo que no, ¿vale?”. Vale.

Viciarse:  si oye a un adolescente decir «este fin de semana me he viciado», probablemente no se esté refiriendo a que ha salido de fiesta y ha vuelto calavera. Seguramente querrá decir que ha jugado a la play una suma de horas escandalosa. 

Vida loka: descontrol, fiesta.

Zasca: término transgeneracional, popularizado como acortamiento de "¡zas, en toda la boca!" que no parece dar signos de agotamiento. 

* los términos pueden tener variaciones por zonas geográficas e incluso por barrios. También hay clásicos del argot con vigorizante tirón en los últimos años.

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