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El Periódico Mediterráneo

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Iniciativa solidaria

Botas de fútbol contra el riesgo de exclusión

Un entrenador de Sabadell impulsa una campaña para recoger calzado de las tallas 35 a 44 para niños que no pueden costearlo

Botas de fútbol en un vestuario.

Niños jugando a fútbol federado con zapatillas deportivas, o con botas dos o tres números grandes, o con botas prestadas que tras el partido de liga utilizará otro compañero. Esto pasa en los campos catalanes. Está cansado de verlo Aitor Palacios, entrenador del Lliçà de Vall y de la selección catalana territorial del Vallès. Cansado hasta el punto de arremangarse para intentar solucionar, al menos en parte, el problema. "Hay que hacer algo".

Con ese espíritu, ha puesto en marcha una campaña para recoger botas de fútbol de las tallas 35 a 44. Los destinatarios serán chicos que viven en barrios vulnerables de Sabadell y Terrassa y que juegan en equipos de estas ciudades, pero Palacios no descarta enviar también material a otros puntos de Cataluña que se lo pidan. Ya le ha llegado alguna petición de Tarragona. "Pero no se repartirán a lo tonto. Se darán a quien realmente lo necesite", asegura.

"Las botas de fútbol son caras, no bajan de los 60 o 70 euros. Con ese importe, muchas familias de estos barrios desfavorecidos llenan la nevera", reflexiona Palacios que, por su labor de seleccionador, ha recorrido infinidad de campos del Vallès. Además, como vecino del barrio de Llano de Can Puiggener, uno de los más vulnerables de Sabadell, conoce la realidad de estas familias. Familias que pese a su difícil situación económica hacen un esfuerzo y costean las cuotas de los clubs en los que juegan sus hijos y las cuotas de la Federación Catalana de Fútbol (en conjunto, no menos de 300 euros anuales). Y hacen el esfuerzo porque el fútbol, como cualquier otro deporte, es una vía de escape, un espacio sano y seguro, un lugar donde el mérito no tiene que ver con la clase social, sino con el trabajo sobre el césped.

Y algunos chicos ese trabajo lo hacen sin el material adecuado. "El reglamento no impide que jueguen con calzado que no sean las botas de fútbol. Pueden jugar, aunque resbalan a menudo", explica Palacios, que añade que lo peor de la situación es "la vergüenza" que sienten al tener que saltar al campo con un calzado diferente. Pese a todo, cuenta, "vienen a entrenar y a jugar igual porque quieren mejorar".

En los pocos días de campaña --arrancó el 23 de diciembre-- ya ha habido mucha gente ---particulares y clubs-- que han contactado con Palacios para ofrecer su granito de arena. ¿Cómo hacerlo? Se puede enviar o dejar el material en la sede del Aristoi Academy, situado el campo municipal Can Puiggener de Sabadell, en la calle Puig de la Creu número 1. El Aristoi es uno de los clubs donde juegan muchos de los niños que, si la magia de la solidaridad funciona --que seguro que sí-,- pronto tendrán botas propias. Otra opción es contactar vía Twitter con Palacios, que se ofrece a recoger el material.

En estos primeros días, y en base a la respuesta, hay ya previsión de poder recoger 200 pares de botas de las tallas 39 a 44. Palacios avisa de que el problema más grave y donde hay más necesidad es en las tallas más pequeñas, de 35 a 39.

¿Y si la solidaridad es tal que sobran botas? Pues la idea es enviarlas a Senegal. Que allí también hacen falta.

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