El desplome de las temperaturas a partir de la segunda semana de enero ha puesto a pleno rendimiento los sistemas de calefacción en la Comunitat Valenciana, hasta ahora apagados o a mínimo funcionamiento por las temperaturas más que benignas en el tramo final del 2021.

Los braseros, ya casi todos eléctricos aunque todavía hay hogares con los tradicionales de carbón, son unas de las opciones preferidas para resguardarse del frío, sobre todo para las personas mayores, que pasan horas y horas tapadas con la mantita de la mesa camilla mirando la televisión. Especialmente para estas personas mayoras va dirigido el aviso lanzado por el Colegio Oficial de Podólogos de la Comunitat Valenciana (ICOPCV), ya que esta arraigada costumbre puede acarrear importantes problemas de salud, que van desde las quemaduras hasta, en los casos más crónicos, casos de carcinomas (cáncer de la piel).

La tendencia de estas personas mayores a poner los pies en contacto con los braseros al notárselos fríos puede llevar a quemaduras que, "debido a neuropatías o alteraciones de la sensibilidad acordes con la edad, pueden no percibir", ha explicado Maite García, vicepresidenta de ICOPCV. En casos extremos, si se mantiene la presencia de esta fuente de calor de forma constante, se han llegado a desarrollar tumores malignos cutáneos, como el carcinoma epidermoide.

Las alarmas externas

Es muy frecuente que en las consultas durante estas fechas haya pacientes de avanzada edad que presentan el llamado Eritema Ab Ign: unas manchas oscuras de aspecto reticulado que aparecen en la zona de la piel expuesta a una fuente de calor crónica como estos braseros, calefactores o mantas eléctricas.

Al eliminarse la fuente de calor directa, estas manchas van desapareciendo poco a poco. No obstante, hay que tener cuidado porque ha habido casos de quemaduras graves y, precisamente debido a sus problemas circulatorios, cuestan mucho de curar, lo que disminuye su capacidad de movimiento y afecta en un su salud en general obligándoles a un mayor sedentarismo.