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Educación

El cierre de un colegio en Barcelona pone contra las cuerdas a un niño autista

Eric necesita plaza en una escuela de una línea, cerca de casa y a la que pueda ir con algún compañero del Roig Tesalia

Eric, de espaldas, frente al colegio Roig Tesalia de Barcelona, que cierra este curso.

Las familias de la escuela Roig Tesalia de Barcelona están estos días al borde del infarto. Su colegio, un centro concertado de una línea, muy familiar, laico y arraigado históricamente en Horta-Guinardó, cierra. Lo supieron el pasado 20 de enero y el 25 tuvieron una reunión con el Consorci d'Educació de Barcelona en la que les prometieron facilidades para reubicar a los niños. La realidad fue que las plazas que les ofrecieron eran dispersas, en colegios religiosos y de varias líneas y no les garantizaron no ya la plaza, sino ni siquiera que los hermanos pudieran ir al mismo centro. En una carta a EL PERIÓDICO, diario perteneciente al mismo grupo editorial que este medio, denunciaron la situación.

Madres y padres se movieron y consiguieron una nueva reunión que se celebró este miércoles pasado con la gerente del Consorci, Mercè Massa, en la que vieron un cambio de predisposición. "Nos han asegurado que los niños con necesidades especiales y los hermanos tendrán prioridad, que no habrá sorteo y que valorarán las peticiones de todas las familias para respetar la primera opción de centro siempre que sea posible", explica Gemma Andreu, una de las participantes en dicha reunión. "Hemos visto buena voluntad, pero no sabemos cómo acabará". Lo que sí está descartado es abrir otra línea en algún colegio cercano. Sobre la mesa, la posibilidad de aumentar ligeramente las ratios para encajar a esos niños, una vía que en un inicio descartaba de plano el Consorci y que ahora quizás no sea tan inamovible.

Este viernes, las familias deberán entregar su hoja de preinscripción con sus opciones de escolarización. No son muy variadas porque las familias buscan escuelas en la zona, que sean laicas y lo más parecidas posible al Roig Tesalia. Uno de los centros preferidos es la Escola de les Aigües. Tampoco han tenido mucho tiempo para buscar colegio o ir a jornadas de puertas abiertas. Antes del 14 de febrero, el Consorci les dará una respuesta. Mientras tanto, a sufrir.

Y de todas, hay una familia que está con el alma en vilo. Es la familia de Eric, un niño de 10 años con autismo severo al que el cierre de su colegio deja en una situación límite. El Consorci, a día de hoy, no le garantiza una plaza en condiciones. Le han ofrecido colegios de varias líneas, algo que los terapeutas desaconsejan para niños como él. Y es cierto que también le han ofrecido ir al colegio Nou Patufet, de una sola línea, pero ahí solo hay una plaza en el grupo de 6º de primaria. Y los terapeutas de Eric advierten de que el niño necesita ir arropado por algún compañero, no puede aterrizar solo en un colegio nuevo. Otra opción que los padres verían bien es la Escola Guinardó, que no tiene plazas pero estaría dispuesta a aumentar 2 o 3, explica la madre de Eric, Patricia Giménez Fos. "Pero el Consorci no quiere aumentar ratios. Nos dicen que solo aumentan ratios en casos excepcionales. ¿El cierre de un colegio no es excepcional? ¿El caso de Eric no es excepcional?, pregunta.

También necesita un colegio cerca de casa porque Eric tiene, como muchas personas con autismo, selectividad alimentaria. Hasta ahora puede ir a comer a casa. Si tiene que quedarse en el comedor del colegio, el panorama es que deje de comer.

En su hoja de preinscripción, han puesto la Escola Guinardó de primera opción, y la Nou Patufet, de segunda. Y la petición de que Eric pueda ir con algún compañero de clase del Roig Tesalia.

"Maltratados por Educación"

Los padres viven estos días con angustia. Si ya la situación es de por sí angustiosa para las familias, en su caso, es aún peor. "No sé ponerle palabras", confiesa la madre al borde del llanto. Los padres de Eric ya llevan una trayectoria de lucha por su hijo, por dotarle del mejor y más normal entorno posible. Como muchas familias con niños con necesidades educativas especiales, no lo han tenido fácil ni les han dado facilidades. A las dificultades que supone criar a un niño con estas problemáticas, se le suman las dificultades que les pone la Administración. "Siempre nos hemos tenido que buscar la vida. Nos hemos sentido maltratados por Educació. Se llenan la boca de la escuela inclusiva, de que todo es maravilloso y no es verdad. Lo cierto es que el decreto de escuela inclusiva está muerto de risa en un cajón", denuncia Giménez.

De hecho, para ella la escuela pública no es opción, por eso busca concertadas o cooperativas. "Desgraciadamente este tipo de escuelas son las únicas en las que Eric puede tener los apoyos que necesita porque los pone la familia". Y explica con dureza: "La inclusión en la pública no funciona. No permite que entren apoyos aportados por la familia ni especialistas".

Querido en un cole ordinario

Y no habla por hablar. A les 3 años, cuando buscaban colegio para Eric, "para el Consorci y para el EAP no había colegio para él en toda Barcelona", recuerda Giménez. Por su cuenta contactaron entonces con el Roig Tesalia, y ahí que apuntaron a Eric. Ya con el niño en P-3, la batalla con el Consorci y el EAP siguió: "Horas de apoyo ridículas y una presión constante para que Eric fuera a una escuela especial. Nuestra referente entonces en EAP nos llegó a decir que 'Eric no podrá estar nunca en una escuela ordinaria'", explica la madre. La suerte fue que la dirección del Roig Tesalia sí que puso de su parte.

Y asegura, satisfecha, que "durante estos 8 años hemos demostrado que Eric puede estar en un colegio ordinario, con los apoyos necesarios". En el Roig Tesalia, Eric había encontrado su pequeño paraíso. Es ahí un niño querido, respetado y apreciado por todos. Incluso hay compañeros de clase dispuestos a acompañarle al colegio donde vaya. "Más que enseñarle nosotros, él nos ha enseñado a todos", asegura Eduardo de Vicente, padre de un compañero de clase de Eric.

Ahora la pelota está en el tejado del Consorci.

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