Suscríbete

El Periódico Mediterráneo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Salud

Conciliación laboral y menstrual: cuando la regla duele (y mucho)

Especialistas recomiendan consultar todo dolor durante el ciclo que afecte a las actividades cotidianas: “No se debe normalizar”

Conciliación laboral y menstrual cuando la regla duele.

Tener la regla es tener un cuerpo que funciona, y funciona bien”, sentencia Sandra Fernández, especialista en enfermería obstétrico-ginecológica al frente de 'Matrona Wellness'. Pero este proceso cargado de eufemismos –“vino Andrés, el que viene una vez al mes”, “estoy mala”, “voy con Caperucita Roja”...– hace en ocasiones harto difícil conciliar la vida laboral con la menstrual. Hasta tal punto que la ministra de Igualdad, Irene Montero, adelantó semanas atrás que la reforma de la ley del aborto garantizará la “salud menstrual” y, entre otras cosas, permisos para las mujeres que padezcan reglas dolorosas. Como en Japón, pero 75 años más tarde. El debate está abierto así en España: ¿cuándo el dolor menstrual es incapacitante?

La dismenorrea –el dolor uterino en el momento de la menstruación– está infradiagnosticada y, por lo tanto, infratratada: se cree que entre el cincuenta y el noventa por ciento de las mujeres la han tenido en algún momento de su vida”, manifiestan Raquel Rivas, ginecóloga del Hospital Universitario San Agustín y Carlos Pérez, jefe del servicio de Ginecología y Obstetricia del complejo sanitario avilesino. Puntualizan que aquellas que sufren dolor severo “son muchas menos”. En todo caso, “si el dolor es grave, limita nuestra vida diaria, o nos hace faltar a clase o al trabajo, se debe consultar con el ginecólogo”, recomiendan.

La dismenorrea primaria suele aparecer entre los seis y doce meses siguientes a la menarquia (edad en que aparece la primera menstruación), en mujeres entre los 17 y 25 años, nulíparas (que no han tenido hijos) y no es debida a ninguna enfermedad. “Se debe a la acción espasmódica de unas sustancias, las prostaglandinas, sobre el útero. Suele tratarse de un dolor de tipo cólico que remite entre 24 y 48 horas después del inicio de la regla”, apunta la también ginecóloga Laura Rebeca Lucio, del Hospital Carmen y Severo Ochoa. Por el contrario, la dismenorrea secundaria, que es la que aparece después de llevar años con la menstruación sin experimentar grandes problemas, es un dolor menstrual que suele afectar a mujeres mayores que las anteriores. El perfil, en este caso: mayor de 30 años, con hijos y puede deberse a una enfermedad subyacente como endometriosis (implantación de tejido endometrial fuera del útero, a nivel de la cavidad pélvica y abdominal), miomas, malformaciones genitales, enfermedad inflamatoria pélvica, quistes de ovario o pólipos endometriales.

También las mujeres, según se van acercando a la época perimenopáusica, pueden experimentar ciertos cambios en la cantidad de sangrado y, a veces, puede aparecer dolor o hinchazón previamente inexistente, precisa la doctora Lucio. En este caso, el dolor es más continuo y suele debutar una semana antes de la aparición de la regla y persistir durante varios días del ciclo, un ciclo menstrual regulado por un complejo engranaje hormonal.

Entonces, ¿cuál es la recomendación sanitaria? “Todo dolor menstrual que afecta a las actividades cotidianas de una mujer debe ser estudiado y se debe consultar a un médico. Lo normal sería que el dolor que preocupe a la mujer y que interfiera en su bienestar diario se consultase. También todo dolor menstrual que no cese con antiinflamatorios o con tratamientos hormonales, pautados previamente por un profesional de Atención Primaria, debe ser estudiado por un ginecólogo para realizar una exploración, una ecografía y valorar los estudios complementarios que se estimen oportunos”, subraya la especialista del Carmen y Severo Ochoa.

Recomiendan también los especialistas del San Agustín de Avilés consultar con el ginecólogo siempre que el dolor limite la vida diaria o esté detrás de faltas a clase o al trabajo. “Si el dolor es intenso, es continuo en el tiempo, dura toda la regla, se localiza más en un lado de la pelvis o se asocia con otros síntomas debemos consultar con el especialista para descartar otras patologías como puede ser, por ejemplo, la endometriosis”, precisan. De la misma opinión es la matrona Sandra Fernández: “No debe normalizarse ningún tipo de dolor”.

¿Y cuál es el tratamiento para el dolor? “Ante una paciente que consulta por dolor de regla preguntaremos acerca de sus antecedentes personales y ginecológicos, realizaremos una exploración física y, en muchos casos, una ecografía para ver la normalidad del útero y los ovarios. Después, individualizaremos el tratamiento en función de la paciente”, señalan los expertos del San Agustín.

En general, el tratamiento de primera línea de la dismenorrea son los antiinflamatorios no esteroideos, como el ibuprofeno o el naproxeno. El segundo pilar de tratamiento son los anticonceptivos. “Dependiendo del perfil de la paciente y de sus preferencias plantearemos un tratamiento u otro”, recalcan los doctores Pérez y Rivas. La doctora Lucio agrega: “Es nuestra labor como médicos averiguar si el dolor menstrual interfiere en la vida de la mujer y normalizar que nos consulten cuando esto sucede, dado que estos problemas están relacionados directamente con la calidad de vida”.

Consultar con el especialista es también la forma de evitar la automedicación, pareja frecuentemente al ciclo menstrual. Y otra recomendación, a cargo de la matrona Sandra Fernández: “El autoconocimiento nos ayudará a entender qué nos pasa y el autocuidado contribuirá a mejorar aquellos síntomas que no nos resulten agradables, y la mejor vía es la actividad física regular (aumentan las endorfinas que, a su vez, palían esas molestias ocasionadas por las inflamaciones) y una buena alimentación”, concluye.

Compartir el artículo

stats