Suscríbete

El Periódico Mediterráneo

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Abordaje terapéutico complicado

Laura Merino: "Frente a las sectas no caben los discursos racionales"

La psicóloga especializada en grupos de manipulación destructivos aconseja a las familias de adeptos que acompañen emocionalmente a sus hijos sin enfrentarse ni criticar abiertamente al grupo

Laura Merino, psicóloga especializada en sectas, en su despacho de Madrid. David Castro

Con 12 años de experiencia como psicóloga especializada en grupos de manipulación destructivos y procesos de radicalización, Laura Merino asegura que cualquier persona, y remarca lo de cualquiera, es susceptible de caer en las garras de una secta. Una vez dentro ¿qué papel tienen las familias para alejar a sus hijos del grupo que les ha lavado el cerebro? Olvidarse de los argumentos racionales y acompañarles emocionalmente. El proceso es largo, duro y difícil.

¿Qué pueden hacer las familias para rescatar a sus hijos e hijas?

Hay muchos que piensan que la solución pasa por la denuncia ante la policía y los jueces. Y eso puede servir para la sociedad en general, pero para ellos no. Tengo en consulta a varias familias y desde que se produjo la operación policial (contra la criptosecta), los chicos se han radicalizado. Están más empeñados en proteger al grupo y al líder. La policía hace lo que puede, pero las familias tienen un problemón. La ley no les ampara y el Gobierno no ayuda. La solución pasa por un abordaje psicológico muy específico.

¿En qué consiste?

Muchas familias me dicen que quieren traer a consulta a sus hijos para que yo les trate. Pero las cosas no funcionan así. Los adeptos están convencidos de que el grupo es maravilloso y se van a convertir en millonarios. No hay discurso racional frente al adepto.

¿Entonces?

Una intervención emocional envolvente que, por desgracia, lleva mucho tiempo. Las familias tienen que ser educadas en cómo se aborda este problema. Siempre les digo lo mismo: “Os lo han secuestrado y ahora hay que hacerse con él”. Antiguamente había un proceso llamado desprogramación y que consistía en tomar a es persona por la fuerza y hacerle entender lo perjudicial del grupo. No tuvo ningún éxito. Durante años, la psicología científica ha elaborado otro método con evidencia: consejo para la salida.

Usted trabaja con padres y madres, pero no con los chavales.

Si puedo hacer una intervención con el hijo, la hago, pero no es milagrosa. Yo, efectivamente, trabajo con los padres para que consigan hacer entender a sus hijos el perjuicio que están sufriendo sin nombrar la palabra secta. Deben preguntarles si están bien y son felices. Deben acompañarles y ser una alternativa. Es un acompañamiento emocional muy duro. Lo que jamás hay que hacer es darles dinero para los cursitos de las narices que vende la academia. Hay que dar poco soporte a lo que el grupo busca, es decir, dinero. A cambio, hay que ofrecer refuerzo emocional para que nuestro hijo vuelva a escucharnos. Le puedes invitar a comer a casa si necesita comer bien o comprarle unos pantalones si anda escaso de ropa.

Y jamás decirle que está en una secta peligrosa.

La gente piensa que porque gritemos mucho que es una secta, los sectarios se van a dar cuenta y van a salir. Eso no pasa nunca. Al contrario. El que está dentro, se siente atacado y todavía se defiende más.

¿Cuánto dura el proceso?

Tengo familias que llevan años. Pero qué alegría y qué victoria cuando los adeptos vuelven a hablarse con ellos después de que se les haya anulado la razón.

¿Hay un perfil de víctima?

Todos podemos caer. Hay gente que dice que las víctimas son débiles mentales. ¿A ti te parece que Steve Jobs (que cayó en las garras de una secta cuando fue diagnosticado de cáncer) era un débil mental?

¿Cómo y por qué se termina saliendo de una secta?

Estoy realizando un estudio con exadpetos para saber qué les hace clic en la cabeza. Lo que me cuenten es que llega un momento en el que no pueden más. Ven cómo el gurú vive como un rey mientras que ellos están muertos de hambre. O se desesperan al ver cómo maltratan a otra gente.

Hay esperanza, pues.

Claro. La salida no solo depende de lo que hagan las familias, sino del hijo o la hija, de su capacidad emocional. Los estudios confirman que la mayoría de la gente sale sola, así que imagínate con ayuda profesional. Pero en psicología estamos en pañales en este tema. En la universidad apenas se estudia, yo me formé fuera.

¿Se puede prevenir de alguna manera?

Sí. Fomentando el pensamiento crítico desde que somos pequeños. En los colegios e institutos alertan sobre las drogas y los embarazos, pero nadie nos dice cómo ser críticos con criterio. También deberíamos aprender a decir que no y tener claro qué y qué no es la autoridad.

Compartir el artículo

stats