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El Periódico Mediterráneo

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Historia

El escritor con parálisis cerebral que hizo una autobiografía con un casco y un puntero: "Todo en la vida es tesón"

Javier del Barrio ha conseguido una de las mayores pruebas de su vida, escribir 'Victoria. El niño que creyó en el poder de superación'

Por la izquierda, María del Pilar Fernández, Javier del Barrio, Jovino del Barrio y Orlando Moratinos. MARCOS LEÓN

"Puedo, quiero y valgo. Esas son las tres palabras que me han cambiado la vida”. No fue fácil la llegada al mundo de Javier del Barrio, en 1961. El parto se complicó y la vida se le presentó con una parálisis cerebral. “Poco a poco, me fui concienciando de mi ‘estado’ y conseguí, cuando nadie lo creía, realizar actos que para mí eran imposibles o impensables. Y los he hecho y con creces”, destaca este mierense, que con 4 años se trasladó a Bruselas y que desde los 18 –hace más de cuatro décadas– está afincado en Gijón. Su última prueba de superación ha sido escribir un libro, 'Victoria. El niño que creyó en el poder de superación', en el que relata toda su vida. La obra se presentará mañana a las 19.00 horas en el Centro Municipal Integrado de El Coto.

Javier del Barrio, escribiendo con el teclado de su ordenador gracias a un casco y un puntero. Marcos León

En el cuarto de su casa de la avenida de Castilla, donde vivió junto a su madre hasta su fallecimiento, Javier del Barrio tiene un refugio en su ordenador. Con un puntero en forma de casco en la cabeza se sienta a escribir, a elaborar su base documental futbolística, una de sus pasiones, y también a cuidar su colección filatélica, su otra diversión.

¿Por qué decide escribir este libro? “Cuando hubo durante la pandemia un segundo confinamiento, mi educadora social me recomendó que buscara algo en qué entretenerme. Y me surgió la idea que tenía arrinconada en un lugar de mi cerebro desde hacía años: escribir mi biografía”, destaca Del Barrio. La muerte de su madre tras una larga enfermedad fue uno de los momentos más duros para él. “Escribir me ayudó a salir adelante”, relata, antes de añadir la idea del libro que le gustaría que calase entre los lectores: “Si uno se propone a ser alguien en la vida, aunque nadie da un duro por ti, puedes demostrar de lo capaz que eres. Y lo puedes lograr. La voluntad y el tesón lo son todo”.

Su amigo Orlando Moratinos ha escrito el prólogo de la obra y mañana estará en la presentación. Y su hermano Jovino y su cuñada María del Pilar llegaron ayer desde Bruselas a Gijón –lo hará también hoy su hermano mayor, Juan– para arroparle también en el acto para dar a conocer “Victoria. El niño que creyó en el poder de la superación”, dedicada a su madre, que se llamaba Victoria. “Hay anécdotas de infancia y de adolescencia de las buenas, de rebeldía”, cuenta Moratinos sobre el libro, en el que aparecen varios momentos dedicados a su estancia en una residencia en Bruselas. “Aquí en Gijón no hubiera tenido tantas oportunidades como allí. Al llegar con 18 años le miraban raro, no le proponían actividades. Fue nuestra madre la que tiró de él, para que tuviese una buena vida, hiciese natación o montase a caballo, por ejemplo”, indica su hermano Jovino.

Retomando las anécdotas, Moratinos descubre algunas. “En la residencia no había niñas, una vez llegaron unas alumnas de enfermería en prácticas, y Javier y sus compañeros reivindicaron ante la dirección, que eran monjas, poder hablar con ellas”, señala. “También llegaron a hacer como coches de carreras con las sillas para competir. O hizo de linier en un partido de fútbol. Merece la pena descubrir su vida”, subraya.

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